James Horner
El
autor que nos trae aquí hoy, sí que está especializado en componer bandas sonoras de cine.
Comienza
su andadura en 1979 con el film de terror: “Up
from depths” (Charles B. Griffith).
En
su dilatada y sinuosa carrera ha dejado una considerable muestra de su talento
compositivo, como veremos más adelante. Siendo nominado en 10 ocasiones al
Oscar, 8 veces en la categoría a mejor banda sonora, en la que conseguiría
alzarse en una ocasión con la preciada estatuilla por la melodía de “Titanic” (James Cameron, 1997) y 2 más a
mejor canción, por la que obtuvo, en el mismo año, el segundo Oscar con la
canción “My Heart Will Go On”,
también del film “Titanic”. Además,
cuenta con otro gran número de premios y nominaciones, como: 2 Globos de Oro de
10 nominaciones, 2 nominaciones a los BAFTA o 3 Grammy de 9 nominaciones, entre
otros.
En
sus más de treinta años en este bello arte de la composición de bandas sonoras,
ha dejado un número importante de grandes temas que pasarán a la historia de
este género musical. Aunque haya voces que levanten críticas hacia su peculiar
estilo de autoplagiarse -entre las cuales me incluyo-, en lo que ha sido denominado
como “Parabará” -por su
similitud onomatopéyica- “conjunto de
notas que emplea cuando quiere enfatizar sus composiciones”, artimaña muy recurrente en muchas de
sus obras, como podéis ver en el ejemplo que os dejo.
Pero,
pasemos a ver cuáles son estos grandes temas y algunos otros no tan conocidos
de este prolífico compositor, quien cuenta en su haber con algo más de 150 obras entre cine y televisión.
Comenzaremos
en sus inicios, cuando en 1980 compone la melodía del remake, en esta ocasión
futurista, de “Los siete samuráis” de
Kurosawa. Si el clásico remake del oeste llevaba por nombre: “Los
siete magníficos”, aquí, en un alarde de ingenio le ponen por título: “Los siete magníficos del espacio”
(Jimmy T. Murakami).
Pero no no salgamos del guión y vayamos a lo que nos trae por aquí. Así él nos deja con una composición que nos retrotrae a esas producciones de ciencia
ficción de los años 80, con melodías que nos recuerdan a la de otros consagrados
compositores como Goldsmith o Williams.
En
1982, es nuestro autor quien toma el relevo al mismísimo Goldsmith con la
composición para la secuela de “Star Trek,
la película” (Robert Wise, 1979). En la que sería la segunda entrega de la
saga: “Star Trek II. La ira de Kan”
(Nicholas Meyer, 1982). Unión que se mantendría en otra ocasión más: “Star Trek III. En busca de Spock” en
1984, donde el propio Spock (Leonard
Nimoy) se haría cargo de la dirección -lo haría en dos ocasiones-.
En
1983 tenemos dos bandas sonoras destacables, que no los filmes que la
acompañaron: “Proyecto Brainstorm” (Douglas
Trumbull), donde nuestro autor nos deja una muestra de su talento en este
thriller de ciencia ficción que se desarrolla en un presente real.
Y
la pobre cinta, también de ciencia ficción, sólo que en este caso de batallas interplanetarias: “Krull” (Peter Yates,
1983). Lo único destacable en él es, que tenemos a un James Horner en
estado puro. Banda sonora sinfónica, donde el compositor mantiene el pulso de
las escenas con sus melodías épicas.
Al
igual que con otros compositores de larga y productiva trayectoria, me veré
obligado, a partir de este momento, a tener que ser muy selectivo con la obra
de nuestro autor, ya que la segunda mitad de la década de los ochenta supone el
despegue definitivo de Horner.
Así
pues, en 1985 compone una nueva melodía para un film de ciencia ficción -más similar
en su estilo al de aventura romántica de “ET,
el extraterrestre” (Steven Spielverg, 1982)-. Con Ron Howard como responsable
del film. Me refiero a la dulce: “Cocoon”.
En
Ella, Horner logra combinar sobriamente melodías de tonos mágico-románticos, para
mantenernos en una montaña rusa de emociones. Las mismas que experimentan los
veteranos protagonistas del film.
En
1986 sería el encargado de poner melodía a la estupenda coproducción europea
-Alemania, Italia y Francia-, basada en la trama detectivesca de la genial obra
de Umberto Eco: “El nombre de la rosa”.
Quien,
acompañado por un buen reparto internacional, encabezado por un sereno Sean
Connery. Una estupenda fotografía a cargo del italiano Tonino Delli Colli. Y
una soberbia dirección por parte del director francés Jean-Jacques Annaud, hacen
de ella una de las mejores películas europeas de la década de los 80.
James
Horner, lejos de sus temas sinfónicos, compone una banda sonora atonal, mística
y enigmática, con la que refuerza el guión del film.
Del
mismo año es “Aliens, el regreso”,
en la que sería su primera colaboración con el oscarizado director, James
Cameron. En ella, como ya ocurriera en Star
Trek, vuelve a relevar a Goldsmith. Componiendo una banda sonora que le llevaría
a su primera nominación al Oscar.
Pasamos
a 1988, donde nuestro autor nos deja una controvertida e impresionante sinfonía
de acompañamiento. Con ella nos detendremos un poco más, ya que hay varios
aspectos reseñables.
Primero:
en ella se produce un claro plagio de las obras de Schumann: “Rhénane” y Edward Grieg: “Peter Gynt”.
Segundo:
que tenemos una de las primeras apariciones del recurrente “Parabará”.
Todo
esto que os comento se hace patente en el tema “Elora Danan”.
Si
conseguimos obviar todo esto, tenemos una gran banda sonora de una fuerza
sinfónica fuera de lo común. Aquella que acompañaría al film fantástico: “Willow”, con Horner
de nuevo a las órdenes de Ron Howard.
Fantástica
historia de aventuras que narra las peripecias en las que se verán envueltos el
pequeño Willow y, el poco fiable, Madmartigan, en el intento de evitar dejar caer
a la pequeña Elora Danan en manos de la malvada Reina Bavmorda.
Nos
vamos ahora a 1994, donde, en un significativo cambio de registro, James Horner
nos deja una romántica y emotiva banda sonora para el film: “Leyendas de pasión” (Edward Zwick).
Película
en la que la gran composición de Horner se ve acompañada por una impresionante
fotografía de los hermosos paisajes de las montañas rocosas. Aunque, me
imagino, que las féminas prefirieron las otras imágenes, las del reclamo
femenino: Brad Pitt.
Comentar
que, por ella, nuestro autor fue nominado al Globo de Oro.
Y
llegamos a 1995, año en el que aunque no llegara a lograr recoger ninguno de
los premios a los que fue nominado, sin duda podemos decir que compuso su obra
maestra: “Braveheart”.
En
ella, el polifacético Mel Gibson interpreta y dirige esta épica película sobre
una de las leyendas escocesas: William Wallace.
Film
que obtendría 5 Oscar, entre ellos el de mejor director y película. Mientras
que su compositor tendría que conformarse con las nominaciones al Oscar, Globo
de Oro y BAFTA.
La
Academia de Cine Norteamericana, como suele ocurrir en estos casos, recompensó
a Horner dos años más tarde, concediendo en 1997 el Oscar por partida doble:
mejor banda sonora y canción. En este caso por la composición para el sobrevalorado film “Titanic”,
de nuevo a las órdenes de James Cameron y su monumental superproducción.
Nuestro
compositor, aunque no logra la brillantez de “Braveheart”, consigue una más que aceptable obra, que como
comentaba, si le llevó a alzarse con los dos Oscar, el Globo de Oro y el Grammy
(canción), además de la nominación al BAFTA.
En
1998, vuelve a componer una gran melodía para otra cinta de aventuras, en este
caso la del héroe enmascarado mexicano en: “La máscara del Zorro” (Martin Campbell).
Película
de entretenimiento, donde nuestro Zorro, Antonio Banderas, se encuentra muy
bien acompañado. Por un lado, por la exótica belleza de Catherine Zeta-Jones. Y
por otro, por la sabiduría y prestancia del veterano Anthony Hopkins.
Horner
compone un tema principal de ambiente ambiguo, más similar a aquellas melodías
que evocaban aventuras mágicas en el Cercano Oriente que al México de
principios del XIX, lo cual soluciona con otros temas en los que tira de los
típicos tópicos hispanos.
Pasaremos
al nuevo milenio, ya que en 2001 compone la intimista banda sonora del film
británico “Iris” (Richard Eyre). Film que narra la
compleja relación matrimonial entre la escritora británica Iris Murdoch y su
entregado consorte, John Bayley. Con unas fantásticas interpretaciones a cargo
de los veteranos: Judi Dench y Jim Broadbent, el cual se alzaría con el Oscar a
mejor actor secundario.
Nuestro
compositor realiza una formidable obra de una delicadeza exquisita y tonos
románticos que dulcifican el drama.
Es
cierto que, Horner, sin llegar a caer en un problema serio de inspiración,
empieza a presentar serios síntomas de falta de originalidad en los últimos
tiempos, por lo que estos últimos años, aunque participa en grandes
producciones, también nos deja melodías que nos recuerda en exceso a otras
anteriores.
Así,
a partir de este momento, tan solo mencionaré algunas obras que, si bien, no todas
ellas le han supuesto un claro éxito al autor, han tenido un lugar destacado en
la historia del cine, al ir acompañando a algún film singular.
Así,
siguiendo el hilo cronológico, pasaremos a ver una serie de bandas sonoras de
filmes épicos en los que Horner vuelve a su autoplagiante parabará.
Comenzamos
con el primero de ellos, “Enemigo a las
puertas” del mismo año que “Iris”
(2001) y de nuevo a las órdenes del francés Jean-Jacques Annaud (“El nombre de la rosa”), James Horner nos
deja una nueva composición de su característico estilo, en la que deja poco o
nada nuevo y en la que repite cada vez que lo necesita su manido parabará, y
peor aún, el tema “Tania” presenta cierta similitud con “La lista de Schindler” del gran John Williams.
2004,
“Troya” (Wolfgang Petersen), donde se levanta la
polémica por el rechazo de la partitura de Gabriel Yared, a cambio de la
improvisada de Horner. Quien vuelve a tirar de recursos trillados y… una vez
más… el parabará.
2009,
“Avatar”, una vez más a las órdenes de James
Camerón, Horner, lejos de lo que cabía esperar para un film en el que se tantos
seguidores esperaban un nuevo resurgir. No, Horner, vuelve a hacer de las
suyas. Y en un más difícil todavía, logra lo que todo el mundo esperaba que no
repitiera… el autoplagio y, una vez más, el parabará.
Aun
así, deja algunos bellos temas que nos hicieron disfrutar de la magia del cine
y de esta tecnológica, hermosa y visual película, aunque bien hay que decir… de
argumento poco original.
Y
finalizaremos en 2012, de la mano de Peter Parker en: “The Amazing Spider-Man” (Marc Webb). Si bien no es uno de esos temas de superhéroes
que pasarán a la posteridad, al menos, Horner nos deja un gran trabajo de
estética apropiada para el film al que va dirigido y de temas épicos muy
logrados, quizás, solo le falte ese tema central que logre imbricarse en el
personaje, pero por lo demás… bastante logrado.
Espero que haya sido de vuestro agrado.
Un
saludo.




