jueves, 9 de junio de 2016

Nebraska

Nebraska


No hace mucho lograba ver uno de esos filmes que había colocado en esa (cada vez mayor) lista de imprescindibles, "Nebraska" (Alexander Payne, 2013). 
El cine independiente siempre es un poco arriesgado, y la crítica no suele ayudar mucho, ya que en innumerables ocasiones el elitismo de los críticos tiende a llevarnos a ver filmes cuya comprensión parece estar solo al alcance de unos cuantos. Afortunadamente para mí, en este caso, no fue así.

Así, "Nebraska" cuenta una historia como le gustan a su director sencilla, llena de humanidad y muy muy positiva. Donde Alexander Payne se mantendrá en la línea de anteriores filmes suyos, siempre tan personales y nómadas ("A propósito de Schmidt" (2002), "Entre copas" (2004) o "Los descendientes" (2011)). Cinta con la que, una vez más, nos embarcará en una road movie llena de encuentros y reencuentros.

Es verdad, que en esta ocasión, tenemos a un Payne más indie que nunca, y a sus ya personales historias, le da un giro más de tuerca y nos entrega un film en blanco y negro. Quizás porque la película trata sobre la vejez y como esta va nublando nuestros sentidos, o quizás porque el protagonista, que tan magistralmente interpreta el veterano Bruce Dern, no haya sido más que un ser anodino que ha pasado su vida enganchado a una botella. Lo cierto, es que, este juego con el blanco y negro consigue el propósito que tuviera en mente el director, magnificando todos los estragos que el tiempo ha hecho en este antiheroe al que en su quijotesca aventura terminaremos por coger tanto cariño.

Pero no era mi objetivo hablar aquí sobre este imprescindible film (aunque ya puestos...), ya que si tras el visionado de la película este servidor se fue a la cama con tan grato sabor de boca, indudablemente, todo ello gracias a la maestría de  Alexander Payne y a un magnífico elenco de actores, tanto principales como secundarios, donde destacan el ya mencionado Bruce Dern, un no tan conocido Will Forte en el papel de entregado hijo, una soberbia June Squibb en el papel de "abnegada" esposa y un estupendo Stacy Keach en el de "leal" ex-socio. Pero, nada hubiera sido lo mismo si a ese paisaje tan acromático no hubiera recibido todo un arcoiris de matices gracias a la magistral composición de Mark Orton y la magnífica fotografía de Phedon Papamichael.

Y como aquí venimos a hablar de música, a ello vamos, ya que Orton hace que el loco viaje de Woody Grant desde Montana a Nebraska para cobrar ese premio que nunca existió, no solo cobre sentido, sino que nos ayuda a que terminemos queriendo a este loco perdedor que, por una vez en su vida, cree haber conseguido algo importante.
Y Orton hace esto sin muchos subterfugios, nada de grandes composiciones sinfónicas, tan solo con una guitarra, un violín y algo de percusión y... et voilà!, Orton logra aportarnos con sus melodías de corte folclórico ese amplio rango de matices y sentimientos por los que discurrirán la aventura de nuestro querido personaje. Destacando sobre todo esos temas de aires irlandeses que nos insuflarán animo al espíritu.

Pero lo realmente complicado para este servidor es decir qué tema, o temas, podrían ser los elegidos para acompañar este artículo. Si bien es cierto que no son muchos, tan solo ocho los que acompañan al film, decantarse por alguno de ellos es bastante complicado. Así que, dejaré el enlace a la propia página del autor en la que se pueden escuchar todos los temas.


Espero que os gusten tanto como a este que os escribe, aunque si va acompañado del film, mejor que mejor.


Un saludo.

lunes, 29 de febrero de 2016

El Oscar de Morricone

Es sabido que el compositor transalpino andaba algo molesto por el hecho de no haber logrado el Oscar a la largo de su carrera (Oscar honorífico aparte). Y, estaba claro que, dada la edad del compositor, la academia de Hollywood no contaba con mucho tiempo para resarcir al autor de obras tan destacadas como "La misión", "Cinema Paradiso" o aquellas grandes obras de Leone para los Spaghettis de los sesenta.

La pregunta que me hago es: ¿Es merecido este Oscar?

Bien, por un lado, está claro que no es la obra más completa del autor (dos temas con pocas variaciones, donde destaca el tema principal) que, además, acompaña a un film al que hace poca compañía (de las casi tres horas de película, podemos escuchar las melodías de Morricone en cortos espacios de tiempo. Aun así, cuando lo hace, se hace notar bastante).
Es cierto que, muchos compositores cinematográficos, vienen defendiendo desde los inicios del cine sonoro la justa aplicación de la música en las películas, y pienso que a "Los odiosos ocho" ni le sobra ni le falta.

Por otro, tenemos el giro de registro dado por el autor. Aquí no veremos al Morricone romántico de "Cinema Paradiso", "La misión" o "Hasta que llegó su hora". 
Pero, estaba claro que Tarantino no necesitaba eso, él requería de un Morricone oscuro. El film, una obra teatral al más puro estilo Hitchcock, hace que Morricone se transforme en Herrmann. Tanto es así, que gran parte de culpa de que hoy Morricone tenga su apreciada estatuilla en una de sus estanterías, es gracias a su entrada triunfal. Con una escena de inicio brillante, el compositor hace nuevamente de las suyas. Así, toma las riendas de "La última diligencia a Red Rock" y se vuelve a convertir en narrador. Y con su música nos avisa: Amigos, esto está abocado al desastre...

Tras todo esto, sólo me queda añadir que... SÍ. Don Ennio Morricone es justo ganador de su Oscar, su Globo de Oro, BAFTA y todos aquellos premios que le quieran otorgar por esta gran obra. Posiblemente otras que debieron ser premiadas sólo contarán con el reconocimiento popular, mientras esta, que el tiempo no creo que llegue a mantenerla más que en el recuerdo de algunos de sus más incondicionales seguidores como este servidor, sea con la que se le recuerde en las páginas biográficas. Aun así, Morricone siempre será Morricone, uno de los mayores genios que ha dado la composición cinematográfica de todos los tiempos.

Desde aquí, ¡mi mas sincera enhorabuena, Maestro!

lunes, 5 de octubre de 2015

La importancia de la música en el cine.

La importancia de la música en el cine.


Hoy veremos la importancia de la música de cine de manera gráfica. Serían muchos lo ejemplos que podría traer para demostrar esto, pero no será necesario, ni recomendable, verlos todos para darnos cuenta del valor que alcanza la música en el cine, por lo que será con tres de los compositores más representativos de la historia del séptimo arte con los que tratemos de descubrir la verdadera importancia de nuestro actor invisible.

La primera cita la tenemos con el genero de terror, ya que la escena de la ducha de "Psycho" (Alfred Hitchcock, 1960) es perfecta para lo que nos trae hoy aquí. (ver escena)
En sí, la escena rodada por Hitchcock es perfecta, con una duración ideal para que las imágenes hablen por si misma sin necesidad de ningún tipo de aderezo. 
Pero Herrmann era mucho Herrmann, y lograba con su composición intensificar la escena yendo directamente a la psique del espectador. De manera que, mientras el director trataba la escena con una moralidad cuasi victoriana (desnudo aparte), el compositor era quien realmente se ensañaba con la víctima, elevando la violencia de la secuencia a cotas muy superiores de lo que lo hacía el propio Hitchcock. De esta forma, mientras Norman Bates propinaba algo menos de una decena de cuchilladas, Bernard Herrmann llegaba a cuadriplicarlas a base de acordes.


Otro caso lo tenemos en la bondad de la música a la hora de crear el ambiente idílico deseado. En el siguiente ejemplo lo veremos en la escena final de "Star Wars IV" (George Lucas, 1977).
En el primer enlace (ver escena) vemos como la ausencia de la composición de John Williams lleva a la pomposa ceremonia de entrega de medallas, tanto por los graznidos de Chewbacca como los atolondrados pasos de R2-D2, a tomar un cariz casi cómico, además de llegar a resultar algo tediosos los menos de dos minutos que dura la escena.
Sensación que se pierde una vez incorporada las fanfarrias del gran compositor como podemos ver en el siguiente enlace: (ver escena). Con estas alcanza la magnificencia deseada y  transforma los cómicos gritos del peludo Chewbacca en poderosas órdenes marciales, mientras que, gracias a tonos románticos, lograba convertir los inseguros pasos del robot en el cariñoso caminar de un hijo de corta edad. 

Pero si buscamos un compositor que haya logrado con su música que la melodía consiga protagonismo propio, este es Ennio Morricone.
Un claro ejemplo lo tenemos en el film "Once upon a time in the west" (Sergio Leone, 1968). Film en el que Morricone lograba con la escena del duelo final (una escena de algo más de nueve minutos donde apenas escuchamos dos frases cortas) que la música adquiriera tal relevancia que no hicieran falta más palabras, algo que está a la alcance de muy pocos compositores y, por supuesto, directores. 
Así, gracias al producto de la simbiosis que se creaba entre director (Sergio Leone) y compositor (Ennio Morricone) podríamos disfrutar de escenas como la de este impactante duelo final en este Spaghetti de 1968 (ver enlace).
Y es que, en dicha escena, la música trasciende para transformarse en el narrador de una venganza, enfatizando la dicotomía visual del blanco y negro en su representación del bien y el mal (o el bueno y el malo) y sirviendo de nudo para cerrar el círculo de una trama que, hasta ese momento, no llegábamos a comprender, pero que el compositor había ido entretejiendo con su música a lo largo del film, hasta que, finalmente, sobrasen las palabras.
Aquel que quiera hacer la prueba puede intentar ver la escena sin audio y entenderá de qué hablo.

Un saludo.

domingo, 1 de marzo de 2015

87ª Edición de los Oscar

Si los Globos de Oro nos llegaban a sorprender cuando nombraban ganador al joven islandés Johann Johansson por su estupendo trabajo en "La teoría del todo". Los Oscar, fiel a la tradición y lejos de los sobresaltos, hacía alzar la estatuilla a uno de los compositores más carismáticos del momento, el galo Alexandre Desplat. 
Desplat, quien no era la primera vez que optaba al galardón, en esta ocasión lo hacía con más ventaja que el resto de sus adversarios, ya que optaba al Oscar a mejor banda sonora por partida doble, con: "The Imitation Game" y "El gran hotel Budapest".

Nada hacía presagiar que, aún con esta ventaja, Desplat se hiciera con el triunfo, ya que volvía a competir contra "La teoría del todo" de Johansson y el "Interstellar" de Zimmer, algo más atrás quedaba en las apuestas el "Mr. Turner" de Gary Yershon.
Afortunadamente, en esta ocasión, la academia lograba reconocer el trabajo del francés, y lo más curioso, lo hacía con la banda sonora más arriesgada de las dos con las que optaba al premio. Esto no quiere decir que fuera su banda sonora más original hasta el momento, ya que este genio nos tiene acostumbrados a moverse como pez en el agua en diversos estilos compositivos, pero, al igual que el film al que iba destinado, era la más irreverente y a la vez brillante de todas las que optaban al premio (opinión personal).
Pues sí, esta no era otra que la explosiva cinta del imaginativo Wes Anderson: "El gran hotel Budapest". La pareja (director/compositor) ya nos tiene acostumbrados a sus brillantes desmanes, por lo que a pocos de sus seguidores nos sorprendía esta nueva y colorista joya cinematográfica. Pero, al igual que los buenos vinos mejoran con los años, a ellos les ocurría lo mismo. Y si Anderson nos dejaba con una de sus obras más logradas, Desplat, en esa extraña simbiosis que ha conseguido crear con el director se mostraba exultante, dejándonos esta obra que, por fin, le daba el preciado Oscar.

Un saludo.

martes, 13 de enero de 2015

Premio 72ª Edición de los Globos de Oro (Mejor Banda Sonora)


72ª Edición de los Globos de Oro.


Hoy haremos una excepción a todo lo visto anteriormente en este blog, pero creo que el hecho lo merece, así comentaremos la banda sonora ganadora al Globo de Oro de 2014.

En esto de los premios siempre me queda un cierto regusto a sí... pero. Este fin de semana se entregaban los Globos de Oro y los compositores a mejor banda sonora eran, además de los consagrados Hans Zimmer y Alexandre Desplat (el primero por "Interestellar" y el segundo por " The Imitation Game"), una nueva tacada de no tan conocidos compositores como: Trent Reznor y Atticus Ross por "Perdida", Antonio Sánchez por "Birdman" y un muy inspirado Johann Johansson, islandés que se hacía con el galardón con una banda sonora muy emotiva para el film británico "La teoría del todo" (James Marsh, 2014).
Johansson se mueve ágilmente en el film con melodías de corte romántico donde combina estilos recurrentes en compositores de uno y otro lado del charco, pero donde prevalecen aires Deleurianos y, por ende, de la nueva escuela francesa. Así podemos escuchar temas que parecen haber salido de la mano de Gaigne, Rombi o el propio Desplat, trabajo en el que nos deja temas tan hermosos como: "Epílogo", "Rowing" o la fantástica "Domestic Pressures(donde podremos apreciar lo anteriormente comentado).
Por tanto, solo añadir que, si bien uno siempre tiene en mente su banda sonora del año y que esta no siempre suele coincidir con la que finalmente se alzará con uno de esos codiciados galardones. Este año, aunque la banda sonora de Johann Johansson no se hallaba entre las que un servidor hubiera metido en su quiniela (en esta ocasión por desconocimiento, ya que el film se estrenará en España el próximo 16 de enero), he de reconocer, que lo tiene más que merecido.


Un saludo.