miércoles, 19 de febrero de 2014

Michael Kamen (Compositor)

Michael Kamen



Nueva York (EEUU), 1948,  Londres (Reino Unido), 2003.

Este neoyorquino no solo es reconocido por sus trabajos para el Séptimo Arte, ya que antes de llegar a este había trabajado como arreglista para prestigiosas bandas musicales, trabajo con el que continuará a lo largo de su carrera, pasando por su estudio grupos y solistas de la talla de Pink Floyd, Queen, Aerosmith, Bon Jovi, David Bowie, Bryan Ferry, Eurythmics, Metallica, Def Leppard, The Cranberries, Bryan Adams, Coldplay, Sting o Lenny Kravitz. Dando como consecuencia que algunos de estos trabajos terminaran acompañando a algún que otro film bastante conocido. 
Entre los más destacados tenemos el realizado junto a la prestigiosa banda de rock británica, Pink Floyd, con los que ya había trabajado para su popular disco "The wall" ("El muro", 1979), para volver a hacerlo en el homónimo proyecto cinematográfico de Alan Parker en 1982.
Algo similar ocurre con Bryan Adams, con quien mantiene una muy buena relación tanto dentro como fuera del celuloide. Relación que daría lugar a canciones tan recordadas en la historia del cine, como la balada "I Do It for You" de la película "Robin hood, príncipe de los ladrones" (Kevin Reynolds, 1991), u otras también muy populares, como la incluida en otra de las versiones cinematográficas realizada sobre la conocida obra del prolífico Alejandro  Dumas, en esta ocasión, la de 1993 dirigida por Stephen Herekde:  "Los tres mosqueteros": "All for love", tema muy popular en el que Adams era acompañado por la no menos conocida  y áspera voz de Rod Stewart. O el también muy popular tema hispano de "Don Juan DeMarco" (Jeremy Leven, 1994): "Have You Ever Really Loved a Woman?".
Pero no menos famoso y brillante fue otro de sus arreglos para otra de las fabulosas bandas británicas: Queen, quienes con el desgarrador tema de amor "Who Wants To Live Forever" acompañaban a una de las más emotivas y desoladoras escenas del cine de los últimos tiempos en la vibrante "Highlander" ("Los inmortales", Russell Mulcahy, 1986).

Curiosamente, por la única que conseguiría un premio importante sería por el tema más olvidado. El  que realizara junto a Eric Clapton para la serie británica "Edge of Darkness" (Troy Kennedy-Martin y Martin Campbell) en 1984. 
Así, con un peculiar estilo Claptoniano, se hacían con el BAFTA a mejor música original para televisión. Aunque, como veremos a continuación, recibiría algún que otro premio y nominación por varias de sus composiciones, por alguna de las ya mencionada y por otras que faltan por llegar.

Si bien sus mayores logros en el cine vinieron de la mano de sus acompañamientos en forma de canciones, como ya hemos podido ver. Kamen, también realizaría multitud de bandas sonoras en las que utilizaría una gran variedad de estilos, como veremos a continuación.

Corría el año 1976 cuando nuestro autor inicia su andadura en la composición audiovisual, y lo hace abriendo el abanico en todo su amplio espectro, ya que ese año musicaliza el corto francés "Rodin mis en vie" de Alfred Brandler, compone la melodía del telefilm "Liza's Pioneer Diary" (Nell Cox) y realiza su primera banda sonora para un largo: "El árabe" (Richard C. Sarafian), mediocre film que utilizaba como base de partida las intrigas del conflicto árabe-israelí para montar su argumento y en donde Sean Connery volvía a realizar un papel al corte del súper agente británico, 007.

Su primer gran éxito no sería en solitario y su presencia casi pasaría desapercibida, ya que la gloría se la llevaría el grupo con el que arregla y co-escribe la banda sonora, Pink Floyd. 
En ese videoclip largo llamado "El muro" (Alan Parker, 1982) es donde Kamen adquiere un mayor protagonismo dentro de la banda británica, tanto es así que en 1983, con el teclista Rick Wright fuera de la banda, sería reemplazado por el propio Kamen para la grabación del álbum "The Final Cut", del que también sería co-productor.

Pero si tenemos que atribuir a algún trabajo la culpa de que Kamen se abriera camino en este difícil mundo de la composición cinematográfica, es el que realiza junto a la primera obra de Cronenberg en los Estados Unidos. No sé si la industria le impondría a este debutante director el compositor a utilizar, pero lo cierto es que Cronenberg realizaría este primer trabajo en USA sin su fiel escudero, Howard Shore, quien una vez superada las reticencias vuelve a colaborar con él en su siguiente película en los EEUU: "La mosca", 1986.
Aun así, Kamen logra realizar un aceptable trabajo para este controvertido director, quien en una de sus películas menos identitaria realiza una entretenida adaptación de la obra homónima de Stephen King: "La zona muerta" (1983).

Dos años más tarde nos lo volvemos a encontrar en otro de los delirios de Terry Gilliam: "Brazil" (1985). sueño estrambótico, o más bien pesadilla distópica, en la que Gilliam da rienda suelta a su febril imaginación para crear este oscuro pero original esperpento orweliano.
Por su parte, Kamen, quien no se complica mucho la existencia, acepta el difícil proyecto de componer para el complejo film de Gilliam. Y siendo fiel al título, adapta el tema sobre el que girará el film: " Aquarela do Brasil" compuesto por el brasileño Ary Barroso en 1939. Tema al que irá aplicando, notablemente, diferentes matices para que se ajusten a las surrealistas escenas del onírico film de Terry Gilliam.

Tras realizar su galardonado trabajo para la mini-serie de 1985 junto a Eric Clapton: "Edge of Darkness", compondrá la que puede ser una de sus mejores obras para el Séptimo Arte: "Los inmortales" (Russell Mulcahy, 1986). Si comentábamos anteriormente como el tema  "Who Wants To Live Forever" de Queen nos acompañaba con su soberbio y desgarrador lamento en la escenas más emotiva del film, Kamen, conseguía realizar una magnífica banda sonora para acompañar a esta épica y conmovedora película sobre los avatares del último inmortal.

Un año más tarde vuelve a componer junto a Eric Clapton uno de los temas que, sin ser brillante, sí tendrá gran relevancia al ir acompañando una prolija y popular saga cinematográfica: "Arma letal" (1987 - 1998, Richard Donner). Para ella crean un sonido jazzistico urbano y setentero que nos retrotrae a aquellas míticas series detectivescas como el que acompañaba al reconocible intro de "Las calles de San Francisco" (1972 - 1977). Para el resto de la secuela, al binomio formado por Kamen-Clapton, se les uniría David Sanborn. Entre los tres escribirán el resto de las melodías de la saga que finalizaría su andadura, salvo que volvamos a tener alguna sorpresa a las que tan acostumbrado nos tiene la industria norteamericana, en 1998.

Al año siguiente, siguiendo con la dinámica comenzada con "Arma letal", compondrá la melodía de otra popular saga de acción "Jungla de cristal" (John McTiernan, 1988). Aunque en esta ocasión compondrá en solitario y su inesperado fallecimiento en 2003 solo permitirá a nuestro compositor firmar las tres primeras composiciones de la saga,  en las que crea unas eficaces pero poco originales composiciones, donde, sobre todo, lo que busca es enfatizar el trepidante argumento del film.

Este mismo año vuelve a componer para un viejo conocido, Terry Gilliam. En la que es la película más alucinante y menos alucinógena del director: "Las aventuras del barón Münchausen" (1988), Gilliams nos deleita con un film que, sin salirse del plano esperpéntico y onírico, huye de los tonos sombríos de su anterior y posteriores obras, dejándonos un cuento colorista y jovial, en el que Kamen se impregna del entusiasmo del realizador hasta crear la banda sonora luminosa y vital con la que nos obsequia.

1989 nos deja otro de los trabajos que lamentablemente no pasarán a estar entre los más destacados de nuestro autor, una lástima, ya que oportunidades como esta no se presentan todos los días. Pero Kamen no sabe aprovechar esta pera en dulce que se le pone ante los labios y nos deja con una de las composiciones más mediocres que han acompañado al agente secreto menos secreto de todos los tiempos: "007: Licencia para matar" (John Glen, 1989). En ella, lo que sí nos demuestra son sus grandes dotes como arreglista, ya que  es eso a lo que se dedica, realizar variaciones sobre la gran obra de Monty Norman y los trabajos posteriores de Barry, para quedarse muy lejos de los posteriores trabajos realizadas por David Arnold para el insigne agente del MI6.

La década de los 90 nos deja con un lúcido Michael Kamen, quien nos brinda con varios de sus mejores scores, por los que logrará con varios de ellos el merecido reconocimiento en forma de galardones y nominaciones a grandes premios a su labor compositiva.
Comenzamos con el primero de ellos, por el que lograría el Grammy a mejor canción junto a Bryan Adams, la ya vista anteriormente "I Do It for You". Melodía con la que también lograban la nominación al Oscar y Globo de Oro, y en la que además, con Kamen en solitario, conseguía la nominación a mejor banda sonora en los Grammys y Globos de Oro. Me refiero a su trabajo en la nueva adaptación de las recurrentes aventuras del arquero del Bosque de Sherwood que realizara para Kevin Reynolds en 1991: "Robin Hood, príncipe de los ladrones". En esta ocasión, Robin (Kevin Costner) irá acompañado por la inusual figura del sarraceno Azeem, curioso papel que interpreta el siempre magistral, Morgan Freeman.
Como ya ocurriera en otras ocasiones - ya lo pudimos apreciar cuando tratamos a todo un clásico como el señor Erich Wolfgang Korngold -, la banda sonora de Robin Hood se convierte en todo un éxito. Y, aunque en esta ocasión no cosecha los mismos resultados que su predecesora de 1938, sí consigue mantener el listón muy alto, logrando un gran número de nominaciones a premios importantes y el Grammy (mejor canción).

Si bien es cierto que Kamen se muestra muy activo en la década de los 90, en la que continua componiendo para los típicos film de acción que le dieron popularidad como las sucesivas secuelas de "Arma letal" y "La jungla de cristal", u otras nuevas como "El último Boy Scout" o "El último gran héroe", en la que podemos ver a un nutrido grupo de duros made in USA (alguno de ellos adoptado) en papeles protagonistas: el norteamericano nacido en Alemania, Bruce Willis, el austriaco Arnold Schwarzenegger o el autóctono Mel Gibson. No es hasta su siguiente trabajo para un film de capa y espada, donde vuelve a fraguar su nuevo éxito, y una vez más lo hará junto al músico Bryan Adams. En esta ocasión, como ya ocurriera con Robin Hood, acompañando a uno de esos títulos tan poco novedosos en el Séptimo Arte como: "Los tres mosqueteros" (Stephen Herekde, 1993).
En esta enésima adaptación de la obra de Dumas, realizará junto a Adams el conocido tema  "All for love".  Y como ya ocurriera en "Robin Hood, el rey de los ladrones", su trabajo como compositor no se limitará a escribir las canciones interpretadas por Bryan Adams, sino que también, compondrá la banda sonora original, para la que vuelve a crear una obra épica de corte histórico, como ya hiciera con "Las aventuras del barón de Münchausen".

En 1994, dando continuidad a la fructífera relación Kamen-Adams, trabajan para la comedia romántica de Jeremy Leven: "Don Juan DeMarco". Banda sonora de la que forma parte el tema "Have You Ever Really Loved a Woman?", por el que vuelven a ser nominados al Oscar a mejor canción, además de al Globo de Oro. Kamen, por su parte también conseguiría la nominación al Globo de Oro a mejor banda sonora original.
El film que cosechó buenos resultados en su momento, al contar con un joven y atractivo Johnny Depp, y un genial tandem de veteranos actores: Marlon Brando y Faye Dunaway; pero que, que al igual que ocurriera con su veterano actor, no envejecería bien. Algo que no ocurrirá con el tema creado por Kamen-Adams que se convirtió en otro tema muy popular, algo que podemos comprobar con cierta facilidad si sintonizamos alguna emisora de nuestro territorio nacional.

Ya acercándonos al final de su carrera, y una  esclerosis múltiple diagnosticada, nos deja con la delicada y sencilla obra para el film británico de Alan Rickman: "El invitado de invierno" (1997). Drama en el que madre e hija en la realidad, Emma Thompson y Phyllida Law, compartirán roles en la ficción. No era la primera vez que había sucedido que ambas compartieran cartel, ya que en anteriores y posteriores ocasiones han trabajado juntas, creando en todas las escenas que interpretan juntas una curiosa y agradable atmósfera.

Antes de finalizar la década de los 90, nos dejará con la última de sus bandas sonoras premiadas. En el que fuera el primer largo animado del ahora reputado Brad Bird: "El gigante de hierro" (1999), quien, lejos aún de la factoría Pixar, realiza para la Warner este fantástico relato de amistad entre un niño y un robot extraterrestre, en el que Kamen compone un interesante acompañamiento sinfónico por el que obtendría el Annie a mejor banda sonora original para una cinta de animación.

La entrada en el nuevo milenio, en lo que serían sus últimos años como compositor, nos dejaría grandes trabajos para filmes o series muy reconocidas. 
Así, a la que fue el primero de los filmes de la saga de los mutantes del profesor Xavier: "X-Men" (Bryan Singer, 2000). Realiza una obra que se aleja de los patrones épicos, para ahondar en un plano más oscuro, aquel en el que se desenvuelven unos temidos mutantes, incluso, cuando estos presentan buenas intenciones hacia la raza humana.

Pero si tenemos que considerar alguna de sus últimas obras como su mejor trabajo antes de su adiós, este es sin lugar a dudas la banda sonora que compuso para la serie "Band of brothers" ("Hermanos de sangre", 2001). Serie de la HBO coproducida por Steven Spielberg y Tom Hanks, en la que el actor también formaría parte del plantel de guionistas y en la que una vez más se nos vuelve a ensalzar la heroicidad de los soldados norteamericanos y las penurias por las que pasaron aquellos soldados que lucharon en el frente europeo de la Segunda Guerra Mundial.
En ella, se mantiene una estética muy similar a la de aquella análoga obra de Spielberg de 1998: "Salvar al soldado Ryan". Solo que en esta ocasión podremos disfrutar con más detalle del avance y las penurias de la Easy Company, batallón norteamericano del 506º regimiento de paracaidistas.
Michael Kamen realizaría para ella el bello tema de inicio y crearía la melodía de los dos primeros capítulos, de los diez compondrían la serie.

En 2003 moría de un ataque al corazón, dejando inconclusa una de sus últimas obras brillantes, la que acompañaría a la cinta de animación alemana "En busca de la piedra mágica" (Lenard Fritz Krawinkel y Holger Tappe, 2004). Banda sonora que tendría que ser acabada por Ilan Eshkeri y Andrew Raiher y en la que Kamen nos dejaba una melodía que nos recordaba aquella que acompañó a los hombres de la Easy Company en su incursión europea en "Band of brothers".

Un saludo.

jueves, 6 de febrero de 2014

Georges Delerue (Compositor)

Georges Delerue


Roubaix  (Francia), 1925 - Los Ángeles (Estados Unidos), 1992.

Hoy veremos a uno de los grandes maestros de la composición cinematográfica de nuestro vecino país y del resto del planeta. Autor vinculado en sus inicios a la "Nouvelle Vague" francesa, prestigiosa corriente cinematográfica en la que colaboraría con varios de los directores más representativos. Sus melodías serían utilizadas por realizadores de la talla de: François Truffaut, Claude Chabrol, Jean-Luc Godard o Louis Malle. Así como por otros directores franceses como Philippe de Broca, con el que mantuvo una muy buena relación que daría lugar a 17 colaboraciones, o reputados directores de fuera de sus fronteras como: Bernardo Bertolucci, George Cukor, Mike Nichols u Oliver Stone.

Hablar sobre la obra Delerue no es una tarea nada fácil, al ser este un autor bastante prolijo con algo más de trescientas composiciones para el cine y la televisión, y un gran número de obras de una calidad exquisita para el séptimo arte.
Aunque fuera un autor bastante versátil, su carrera destacaría, fundamentalmente, por sus trabajos para dos géneros. En composiciones para películas de corte histórico y, especialmente, en sus trabajos para cintas románticas, bien juntas o por separado. En ambos géneros Delerue demostraría un talento especial.

Este fantástico compositor francés nace y se desarrolla en el bello arte de la creación de bandas sonoras en su tierra natal para, más tarde, dar el salto a a la poderosa factoría cinematográfica norteamericana, donde la potente industria también sabría dar el lugar adecuado a las delicadas composiciones de nuestro autor. Esto no significa que renunciara a trabajar en las diferentes producciones que se irían realizando en su tierra natal, donde mantiene una muy buena relación con viejos conocidos y nuevos realizadores del panorama cinematográfico galo.

Una vez hecha esta pequeña introducción, pasaremos a ver algunas de las bandas sonoras más representativas dejadas por Delerue a lo largo de su dilatada carrera.
Aunque no lo tuvo nada fácil en sus inicios, con una juventud bastante complicada, en la que se vio obligado a abandonar los estudios a la corta edad de 14 años para ponerse a trabajar y mantener a su familia, consigue terminar sus estudios de música. Y una vez que su delicada espalda le incapacita para continuar en la fábrica en la que trabajaba, logra centrarse en sacar adelante su carrera como músico y compositor.
No es hasta principios de la década de los 50 cuando nuestro autor recala en la industria cinematográfica francesa, lo avalaban sus trabajos realizados en la década precedente en música incidental para obras de teatro. Así, Delerue comienza a escribir bandas sonoras para "Le mystère du quai de Conti" (Henri Lacoste y Henri Monniero) en 1950 o "Ingénieurs de la mer" (Jean Reynaud) en  1951. Trabajando también desde estos primeros momentos para la pantalla pequeña, en la que realiza los acompañamientos melódicos de telefilmes como "Princes du sang" (Stellio Lorenzi) en 1952.

Pero no es hasta finales de la década de los 50 cuando Delerue se une a la recién nacida corriente cinematográfica francesa de la "Nouvelle Vague" y logra el merecido reconocimiento internacional. La primera de ellas viene de la mano Alain Resnais, quien cuenta con él y el italiano Giovanni Fusco para la realización de la banda sonora del dramático romance "Hiroshima mon amour", film que obtendría una muy buena acogida en el célebre festival de Cannes de ese mismo año.

Un año más tarde es el mismísimo François Truffaut, entonces un novel director que un año antes había logrado un gran éxito nacional e internacional con su primer largo: "Los 400 golpes" (1959), quien tras una serie de vicisitudes a la hora de encontrar un compositor que realizara la banda sonora de su siguiente film, lo hará llamar para que escriba la melodía del thriller: "Tirad sobre el pianista" (1960). Obra para la que Delerue compone una agradable y animosa obra jazzistica de la que Truffaut parece quedar bastante satisfecho, ya que a partir de este momento se establece una muy buena relación compositor-director, en la que el realizador reclamará del buen hacer de nuestro autor para varias de sus posteriores producciones.

Este mismo año en el que se iniciaría su relación con Truffaut, también lo hace con otro director con el que mantendrá un duradero y gratificante vínculo, el ya mencionado anteriormente, Philippe De Broca. Director con el que mantendrá una relación duradera y continuada que se extendería a lo largo de 28 años y daría lugar a 17 filmes y sus respectivos acompañamientos musicales.
Así, la primera colaboración con el realizador la tenemos en la comedia romántica: "Los juegos del amor" (1960). En la que Delerue compone una jovial melodía de aires afrancesados.
Este mismo año vuelve a repetir con De Broca y su "Le farceur" (1960). El director no solo repetía con el compositor sino que también lo hacía con el actor protagonista: Jean-Pierre Cassel. Delerue no realiza en ella grandes variaciones, manteniendo el mismo tono vivaz para esta nueva composición. Algo más que lógico, ya que nuevamente volvemos a estar frente a una típica comedia romántica francesa, en la que si hay algo que resulte curioso es la inclusión de un conocido pasodoble taurino muy popular en nuestra tierra.

Uno de los primeros trabajos realmente destacables vendrá de la mano de un nuevo film de Truffaut en 1961. Con una "Nouvelle Vague" en todo su esplendor, Truffaut realizará una fantástica oda a la amistad en el film: "Jules y Jim". Delerue crea para ella una sugerente obra donde combina melodías que van desde los alegres tonos circenses rotianos a otros de corte más dramáticos, pero en la que destacan aquellos temas románticos que tanto abundan y destacan en la carrera de nuestro autor.

Si hemos visto que nuestro compositor sobresale con sus creaciones románticas, otro de los estilos en los que también despunta son aquellos de corte histórico. Así, en 1962 compone para su ya recurrente de Broca. Director que le encarga la banda sonora de su film de aventuras espadachinescas: "Cartouche". Film con un reparto encabezado por el temperamental actor francés Jean-Paul Belmondo, quien etará acompañado por la sobria belleza de la italiana Claudia Cardinale. Delerue realiza una composición muy del momento, con tonos que nos recuerdan a aquellas composiciones realizadas para las producciones de los estudios norteamericanos por Rózsa, Korngold...

Y en 1963 llega la que, si no es la mejor banda sonora de Delerue, sí contiene uno de los temas más bellos escritos por él: "Camille". Tema que forma parte de la banda sonora de "El desprecio", otro de los filmes realizado por uno de los directores más representativos 
de la nueva ola francesa, Jean-Luc Godard. 
Delerue nos deja con una sobrecogedora y brillante melodía de una belleza exquisita que al igual que nos seduce, nos entristece. Difícil contraste con el que nuestro autor logra ahondar sutilmente en un sentimiento tan complejo como el de los celos.

La década de los 60 será una de las más productivas de nuestro compositor. En ella vemos cómo se va afianzando su estilo compositivo y nos va dejando algunos de sus mejores trabajos.
Pero no todas ellas serían mencionables de no haber ido acompañando algunos de los filmes más populares de la filmografía francesa de la década de los 60, y no porque no presenten una factura encomiable, sino porque simplemente se limitó a cumplir con su objetivo en el film. Así lo podremos verlo en créditos de películas de Truffaut como: "La piel suave" (1964), en las cómicas aventuras de su inseparable Philippe De Broca "Las tribulaciones de un chino en china" (1965) o las de Louis Malle "¡Viva María!" (1965). película en donde los dos iconos sexuales de nuestro país vecino: Brigitte Bardot y Jeanne Moreau, nos encandilaban con sus encantos.
Con un Delerue cada vez más apreciado en el extranjero, vemos cómo va realizando algunas incursiones en filmes de otras naciones como Reino Unido e incluso España, donde lo tendremos componiendo en el film de Juan Antonio Bardem, "Los pianos mecánicos". Coproducción de 1965 entre España, Francia, Italia y la República Federal Alemana que contó con un reparto internacional, entre los que destacaban Melina Mercouri y  James Mason.

Además, nos dejará con otras obras que sí merecen la pena escuchar, entre ellas tenemos el drama francés dirigido en 1965 por el británico John Guillermin: "Rapture". Con una banda sonora que nos recuerda a aquellos tonos empleados en el film de Jean-Luc Godard: "El desprecio", Delerue va afirmando su peculiar estilo romántico con los que acompañará a esas difíciles relaciones amorosas que veremos en posteriores trabajos.

Nuevamente, con tonos que nos recuerdan a aquellas magistrales composiciones creadas por el gran Miklós Rózsa, nuestro autor aporta algunas variaciones contemporáneas que nos recuerdan, en gran medida, a las que posteriormente llevaría al súmmum el greco-americano Poledouris. Así, un clásico y a la vez innovador Delerue creará una intensa y épica banda sonora para la miniserie televisiva británica: "Thibaud the Crusader" (Henri Colpi y Joseph Drimal, 1967).

Del mismo año tenemos la delicada, vital y mágica melodía que, una vez incorporada al film, se transformaba, no sin cierta ironía, en el desasosegante acompañamiento con el que Delerue seguía los pasos del siniestro secreto de los hermanos Hook: "A las nueve cada noche" (Jack Clayton,1967)
. Film británico encabezado por el actor Dirk Bogarde, en el que el peso interpretativo recaía en el elenco de siete jóvenes actores que daban vida a la escalofriante existencia de los hermanos Hook.

Y para finalizar lo que fue esta intensa década de los 60, la banda sonora con la que obtiene su primera nominación al Oscar y al Globo de Oro: "Ana de los mil días" (Charles Jarrott, 1969). Película británica, que narra la vida de Ana Bolena desde su romance con el rey Enrique VIII, hasta su ejecución no mucho más tarde. Nuestro autor, demostrando sus cualidades para desenvolverse a lo largo de la historia de la música, creará para ella una emotiva partitura de corte medieval.

La década de los 70 no iba a ser menos productiva y nuevamente nuestro compositor no tardará en dar jugosos frutos. Así en 1971 vuelve a acompañar a un nuevo filme de Truffaut: "Las dos inglesas y el amor". Ya habíamos visto anteriormente como Delerue demuestra una especial habilidad a la hora de componer obras de corte romántico para cintas de época. Pues en esta ocasión no hace ninguna concepción y realiza una esplendorosa obra con reminiscencias de aquellas grandes obras románticas del barroco inglés.

Dos años más tarde nos deja otro de los temas que estarán entre los más exitosos de su carrera: "Le grand choral". Incluida en el film "La noche americana" (1973) de Truffaut. 

En un film en el que el director daba poca relevancia al acompañamiento musical, haciéndole corresponder una muy pequeña parte del metraje. Delerue no parece darle importancia, y como pasa con los buenos perfumes, con su maestría logra impregnarlo todo, creando una de esas inusuales composiciones que otorgan verdadera esencia al film, con este soberbio tema que lograba convertirse en una de sus obras más hermosas, recordadas y utilizada. 
Una vez más, nuestro compositor optaba por una melodía de corte clásico y aires británicos para acompañar a esta película de cine dentro del cine. Film en el que el director vuelve a contar con su actor talismán, su alter ego, Jean-Pierre Léaud y por la que obtiene el Oscar y BAFTA a mejor película extranjera, además de otras tres nominaciones al Oscar y otras dos al Globo de Oro.

Este mismo año, con un compositor que parece encontrarse en racha y abriéndose al mercado norteamericano, nos vuelve a dejar otra gran composición. En esta ocasión, en un film de un director que pocos años atrás había logrado un gran éxito de pantalla con uno de esos filmes que pasarían a la posteridad: "El graduado" (1967).
Esta vez Mike Nichols no estaría tan acertado, realizando una mediocre cinta de acción, terrorismo y espionaje, donde lo poco destacable en ella era la banda sonora de Delerue. Nuestro compositor, fiel a su estilo y un poco ajeno al guion del film, nos deja con una notable melodía que bien podría haber ido acompañando una película de época y no a este fracasado sucedáneo de ciencia ficción: "El día del delfín". Afortunadamente, la academia de  Hollywood supo apreciar toda la belleza de la composición y Delerue volvía a optar nuevamente al Oscar.

Aunque los 70 serían años muy productivos, en los que mantiene sus habituales colaboraciones con directores franceses como de Broca o Truffaut, también empezamos a encontrarnos con un Delerue cada vez más integrado en la industria cinematográfica norteamericana. Es en una de estas producciones made in USA, cuando a finales de los 70 logra obtener el que fue su primer y único Oscar. Este llegó gracias a la banda sonora que acompañaba el film de George Roy Hill: "Un pequeño romance" (1979). 
No es que se trate de una de sus mejores composiciones, pero es cierto que, Delerue, sabía como pocos dar con su música el tono adecuado para uno de esos recurrentes filmes románticos. Y de esta manera lograba alzarse con la preciada estatuilla por delante de consagrados compositores como Henry Mancini, que no competía con una de sus obras más brillantes: "10, la mujer perfecta", de Dave Grusin y su melodramático score para la lacrimógena "Campeón", la tenebrosa composición de Lalo Schifrin para "Terror en Amityville". Y sobre todo, se imponía a la que terminaría siendo una de las melodías más populares del cine de ciencia ficción, la obra creada por el gran Jerry Goldsmith para el salto a la gran pantalla de la popular serie de Sci-Fi, "Star Trek": "Star Treck, la película". Muchos trekkies aún no dan crédito a lo sucedido, pero así son las cosas.

Si las dos anteriores décadas habíamos visto a un Delerue muy activo e inspirado, la década de los 80, puede ser considerada su década culmen, no porque mejore lo ya realizado en las dos anteriores, sino por encontrarnos con un veterano compositor mucho más seguro, igualmente activo y, sobre todo, plenamente integrado en la industria cinematográfica norteamericana, lo que dará lugar a que su obra tenga una mayor alcance mediático.
El tenerse que dividir entre sus trabajos para Europa y EEUU no le conllevará ninguna merma en su calidad compositiva. Así, los comienzos de los años 80 nos deja con obras tan bellas como la que acompaña el nuevo film de Truffaut: "El último metro" (1980). La ecléctica banda sonora del film de Ulu Grosbard: "Confesiones verdaderas" (1981), película en la que pudimos gozar de un fantástico duelo interpretativo a cargo de dos grandes actores de la factoría americana, Robert de Niro y Robert Duvall. O la magnífica banda sonora que acompañaría el que fuera el último film de uno de los grandes directores norteamericanos de todos los tiempos, George Cukor: "Ricas y famosas" (1981), posiblemente, una de las mejores composiciones realizadas para la industria norteamericana.

Especial atención tendremos que poner en el segundo lustro de la década de los 80, ya que a él pertenecen varias de las melodías más conocidas de nuestro autor, la pena de ello es que no sea precisamente por ser mejores que las anteriormente tratadas, sino por ir acompañando un cine mucho más comercial.
Comenzamos en 1985, y lo hacemos con la espléndida banda sonora realizada para un controvertido film que presentaría un más que interesante lance interpretativo a cargo de dos grandes y veteranas actrices: Jane Fonda y Anne Bancroft: "Agnes de Dios" (Norman Jewison, 1985).

Y en 1986, Delerue, caía en las garras de un reivindicativo Oliver Stone, a quien deja muy satisfecho en su primera colaboración con la banda sonora del film: "Salvador" (1986). Así, repetía en la segunda película que filmaba ese mismo año: "Platoon". Donde, desafortunadamente para nuestro compositor, lo que se recuerda del film es el magnífico: "Adagio For Strings", compuesto por Samuel Barber.

En 1988 escribe el que fue su último trabajo para su fiel Philippe de Broca: "Los Chouans". En este nuevo film de época que se desarrolla en plena revolución francesa, Delerue nos vuelve a dejar con una poderosa obra de corte barroco, en la que combina intensos temas épicos con otros más fieles a sus característicos temas románticos. Muy buena despedida para un director que lo echaría muy en falta tras su ausencia.

Igualmente interesantes serían otras melodías que acompañarían algunos filmes de finales de la década de los 80, como la de la película británica: "Aquel inolvidable verano" (Piers Haggard, 1988). Nueva cinta romántica en la que Delerue vuelve a desplegar todo su buen hacer para crear una agradable atmósfera en torno a nuestra enamoradiza pareja protagonista.

En 1989, coincidiendo con el bicentenario de la revolución francesa, se estrenaba: "Historia de una revolución". Película de dos capítulos: "Los años luminosos" (Roberto Enrico) y "Los años terribles" (Richard T. Heffron). En las que, aunque ambas se desarrollen en el mismo acontecimiento histórico, su temática era bastante opuesta, ya que, mientras la primera se centraba en la épica histórica de la revolución que cambió Francia y condicionó al resto de Europa. La segunda trataba, sobre todo, de sus aspectos más oscuros y sangrientos.
Delerue, conocedor de tales hechos, creará unas partituras que, aunque mantienen una misma línea melódica, servirán para dar brillantez a la primera y oscuridad a la segunda.

El final de la década también nos dejará con otra de sus bandas sonoras más populares. Una vez más en tierras norteamericanas compone la melodía de uno de esos filmes con gran tirón comercial, que en este caso, lo lograba gracias al plantel femenino que desplegaba en pantalla: Sally Field, Julia Roberts, Daryl Hannah, Dolly Parton y Shirley MacLaine. Me refiero a: "Magnolias de acero" (Herbert Ross, 1989).
No es que Delerue haga para ella nada que no hubiera hecho antes, pero, una vez más, nos volvía a demostrar como podía insuflar tal cantidad de ánimo con sus melodías.
En esta ocasión, al desarrollarse la trama en una pequeña ciudad del sur de los Estados Unidos, nuestro autor opta por ambientar con melodías interpretadas por una armónica solista y el resto del peso volverlo a hacer recaer en su más que característico estilo romántico que, una vez más, vuelve a brillar con una fuerza desbordante.

Así entramos en la última década en la que nuestro autor dejaría su huella, los 90.
Para este servidor y su modesta afición a la astronomía, que Delerue le brindara en uno de sus últimos trabajos con la hermosa melodía que acompañaría al documental "Tours du Monde, Tours du Ciel" (Robert Pansard-Besson, 1991), es más que de agradecer. Documental sobre la historia de la astronomía, para el que nuestro autor compuso un bello score con el que acompañaba este breve relato sobre el desarrollo de esta interesante ciencia en la historia del ser humano.

El año de su inesperado fallecimiento, nos dejaría con un buen puñado de interesantes composiciones. De entre ellas, destacaría la sorprendente melodía del film bélico "Diên Biên Phú" (Pierre Schoendoerffer, 1992). Film bélico por el que obtendría su última nominación al Cesar de la academia francesa a mejor banda sonora.

Poco más tarde, un debilitado corazón nos dejaría sin este genial compositor a la no muy tardía edad de los 67 años. Siendo su último trabajo para el film norteamericano "En busca del amor" (Bruce Beresford, 1992).

Y es todo por hoy, espero que haya sido de vuestro agrado.


Un saludo.

Dedicado a mi padre y a su aprecio por la "nouvelle vague".

miércoles, 15 de enero de 2014

Dario Marianelli (Compositor)

Dario Marianelli


Pisa (Italia), 1963.


Este compositor italiano originario de la famosa ciudad de la torre inclinada, posee un currículum vitae demoledor, con estudios en composición y piano en Florencia y Londres, un postgrado en la célebre Guildhall School of Music and Drama londinense, varias becas para recibir clases con prestigiosos compositores de música incidental y el título de composición para cine y televisión en la National Film and Television School británica. Era más que lógico esperar que, con este historial, nuestro autor acabara desembarcando en la composición cinematográfica. Relación que se inicia de manera tardía, ya superada la treintena, pero algo normal, si tenemos en cuenta, como hemos podido comprobar, que nuestro autor no ha escatimado tiempo y esfuerzos en su formación.

Es cierto que, aunque originariamente Marianelli sea de procedencia transalpina, su carrera se ha desarrollado en tierras anglosajonas, fundamentalmente en las islas de avalon, ya que las islas británicas lo acogieron en su último periodo como estudiante y  es allí donde finalmente se forma como compositor cinematográfico.

Y es acompañando un film británico donde escucharemos su primera banda sonora, la oíamos en 1994 en el cortometraje de un también debutante Jonathan Newman: "Models Required". Su debut cinematográfico llegaba ese mismo año con la composición para la cinta irlandesa "Ailsa", film dirigido por otro debutante: Paddy Breathnach.

Aunque la década de los 90 finalizará con trabajos realizados fundamentalmente para la televisión, algunos cortometrajes y tan solo contadas composiciones para largometrajes de poca trascendencia, la siguiente década supondrá un punto de inflexión en el reconocimiento del trabajo de Marianelli, que se hará más patente en el segundo lustro.

Así, si los primeros años de este nuevo milenio suponen un periodo de desarrollo y asentamiento en el mundo del cine y la televisión, en el que irá realizando trabajos para nuevos y viejos conocidos y donde lograba componer algún que otro trabajo mencionable como la cinta británica "El guerrero" (2001). Película que lo ponía en contacto con el novel Asif Kapadia, quien con su primer trabajo lograba hacerse con los BAFTA a mejor film y debutante, y donde, el director de origen indio realizaba una muy estética película sobre un héroe de la tierra de sus ancestros.
Por su parte, Marianelli, conseguía realizar una sobria y hermosa banda sonora en la que recurría a las melodías del folklore indio para ambientar el film.
Ya en 2003 nos dejaba intuir lo que daría de sí nuestro compositor cuando se le reclamara componer una obra de corte romántico, género para el que posee una especial talento, algo que no tardaremos mucho tiempo en comprobar. Así para el film de Tim Fywell: "El castillo soñado", Marianelli dejaba claro esta gran habilidad para generar una atmósfera adecuada en aquellos filmes de corte romántico-costumbristas.

De esta manera llegamos a 2005, año en el que el compositor despegará definitivamente. En un año en el que Marianelli tuvo que lidiar con una gran cantidad de proyectos, logra demostrar que no está aquí de paso y nos dejaba con un más que agradable sabor de boca.
Comenzaremos con su salto al otro lado del Atlántico, donde acompañará brillantemente a un film que no lo fue tanto: "El secreto de los hermanos Grimm". 
En la que puede ser la obra, o al menos el intento de obra, más comercial del ex Monty Python, Terry Gilliam. El director nos somete a una aventura inverosímil con los hermanos cuentacuentos como protagonistas. Afortunadamente, contamos con la belleza de la transalpina Monica Bellucci que, aun de reina bruja, nos cautivaba con todos sus encantos.

Siguiendo en tierras americanas, otro de los trabajos destacados de este año es la popular cinta sobre el enmascarado y subversivo héroe "V". Film homónimo realizado por James McTeigue sobre el cómic escrito por Alan Moore e ilustrado por David Lloyd: "V de vendetta", e icono de todo buen anonymous que se precie.
Y excelente trabajo de Marianelli, quien huyendo de la tan manida épica efectista zimmeriana, acompaña al héroe antisistema con un delicado trabajo de corte épico-romántico.

Y para finalizar el repaso de este intenso año: "Orgullo y prejuicio". 
Lograda adaptación de la obra homónima de Jane Austen con la que inicia una interesante y fructífera relación con el director Joe Wright, realizador con el que logrará escribir las bandas sonoras más laureadas de su carrera, hasta el momento.
Así, en el que es su primer trabajo juntos, Marinelli, logra demostrar lo que ya dejo entrever en "El castillo soñado", que nuestro compositor sería un autor muy a tener en cuenta cuando se requirieran ambientar esos turbios romances imposibles de época victoriana. Y si Wright lograba sacar un bello cuadro costumbrista de la obra de Austen, Marianelli con su música... lo bordaba.
Gracias a ello, nuestro autor entraba por primera vez en la ruleta a varios de los grandes premios de la música de cine como el Oscar, el EFA o el World Soundtrack Award, consiguiendo la nominación a mejor banda sonora original en todos ellos.

Tras este año nada volvería a ser igual y, aunque Marianelli se monta en un tiovivo compositivo lleno de claroscuros, logra ir dejándonos alguna que otra muestra de su gran talento por el camino. Hecho que se hace más patente cuando va acompañando las obras de Wright, y sobre todo, si ellas se realiza en torno a un romance costumbrista.
De esta manera llegamos al año de 2007, año en el que crea su obra maestra: "Expiación, más allá de la pasión" ("Atonement"). De nuevo en un film de Wright, quien esta vez nos adentra en un dramático romance con la Segunda Guerra Mundial como telón de fondo y donde, una vez más, tanto la musa del director (Keira Knightley) como el resto del reparto saben estar más que a la altura de las circunstancias.
Si el film de Wright nos encandilaba con su estética, la música de Marianelli no se quedaba atrás, acompañándonos en esta novela visual con el continuo teclear de una máquina de escribir que entraba a formar parte de la banda sonora como un instrumento más. Ingenio mecánico con el que Marianelli nos iría desgranando la tensión narrativa contenida en la prosa de  Ian McEwan.
Gran película que lograba entrar entre las 10 mejores del año de la National Board of Review, conseguía 7 nominaciones al Oscar y Globo de Oro y 14 al BAFTA; pero donde el triunfador indiscutible era Marianelli, que conseguía alzarse con el Oscar y el Globo de Oro a mejor banda sonora.

Su siguiente gran trabajo llegará de la mano de un producto nacional: "Agora" (2009). Si bien Alejandro Amenábar se había encargado del apartado musical en sus anteriores proyectos, en esta ocasión le cede el honor a Marianelli para él centrarse en las labores de dirección de este magno proyecto. Y no erra en la elección, aunque nos encontremos con una pega, ya que si bien Marianelli lograba realizar un trabajo magnífico, era insuficiente para la trama del film de Amenábar, quien plasmaba brillantemente su egregio proyecto, con una muy buena contextualización histórica y un mensaje demoledor, pero pecaba de un exceso de cientificismo y la dejaba plana en lo emocional. Y ante este desequilibrio... poco podía hacer nuestro compositor. 

Este mismo año vuelve a componer una nueva banda sonora para Joe Wright: "El solista". Score en el que comparte protagonismo con las melodías de grandes genios de la música clásica como Beethoven o Bach y en la que Marianelli nos deja una muestra de su talento a la hora de realizar piezas clásicas.

En 2011 nos vuelve a sorprender con el acompañamiento de la que hasta ahora es la última adaptación cinematográfica de la obra de Charlotte Brontë: "Jane Eyre" (Cary Fukunaga, 2011). Ya nos había demostrado anteriormente su talento para dotar de alma las cintas de época de corte romántico, y en esta nueva ocasión no nos vuelve a defraudar, creando una delicada composición con la que dosifica el drama, el romance y el misterio de la obra de Brontë muy elegantemente.

Este mismo año de 2011 veremos como se fragua otro de los proyectos de nuestro compositor "La pesca del salmón en Yemen". En esta ocasión lo tenemos acompañando al film del director sueco Lasse Hallström, quien ya superada su fructífera relación con la compositora británica Rachel Portman, con la que lograba tan buenos resultados en filmes como "Las normas de la casa de la sidra" (1999) o "Chocolat" (2000), continua en la búsqueda de nuevos compositores con los que trabajar. Dando con Marianelli, quien aunque se estrena con Hallström no se aparta mucho del estilo de Portman. 
Así, con un  Marianelli que sabe dar sobradamente con las exigencias del director,  nuestro autor cumple con nota, ya que pocos hay como él cuando se pide escribir melodías de corte romántico y aires británicos.

Acercándonos al final, tenemos la que ha sido hasta el momento su última gran obra: "Anna Karenina" (2012). Una vez más con un Joe Wright sabiendo sacar lo mejor de Marianelli, quien nos deja una soberbia composición en la que podremos deleitarnos con un tema principal de tono rotiano. Tema que podemos apreciar en la brillante "Overture". Score en el que nuestro autor parece retroceder a su niñez en Italia y recuperar los sonidos circenses del gran compositor cinematográfico italiano, Nino Rota, así como dejarnos otros en los que Marianelli se mantiene más fiel a su estilo romántico, algunos valses u otros con los que encuadra el film empleando melodías étnicas de aires rusos.
En conjunto, una gran banda sonora que le valió a la nominación al Oscar, Globo de Oro, BAFTA, World Soundtrack Awards y Saturns.

2013, en lo que parece un giro en el rumbo de Marianelli, nos dejará con la banda sonora de "Hummingbird" (Steven Knight). Thriller camino entre el drama social y la acción marca Statham, en las que el Bruce Willis británico nos vuelve a demostrar sus dotes de tipo duro.
Marianelli, lógicamente, se adapta a los requisitos de un film en el que sale beneficiada su parte dramática en pos de la acción, ya que el autor logra generar una atmósfera opresiva para los submundos de la delincuencia en los que se mueve nuestro ángel vengador.
Aunque he de reconocer que si en algo destaca la banda sonora es por la hermosa canción con la que se acompaña el film: "Malka Moma". Cantada por el coro búlgaro del Philip Koutev National Folklore Ensemble y compuesta por Georgi Genov y Neli Andreeva, que brilla en el film como una fascinante joya exótica.

Para finalizar, comentar que nuestro autor se mantiene muy activo y tiene pendientes de estreno varias de sus últimas colaboraciones, como las británicas: "Hippie Hippie Shake", último film de la londinense Beeban Kidron y "A Long Way Down" de Pascal Chaumeil. También, la cinta de animación norteamericana "The Boxtrolls" (Graham Annable y Anthony Stacchi).

Espero que haya sido de vuestro agrado.

Un saludo.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Jerome Moross (Compositor)

Jerome Moross

Nueva York, 1913 - Miami, 1983 (Estados Unidos).

Jerome Moross, sin ser un autor prolijo en el Séptimo Arte y tan solo contar con poco menos de una veintena de bandas sonoras en su haber entre cine y televisión, no deja de ser un compositor de gran trascendencia en un periodo determinado de la historia del cine y de un género cinematográfico en particular: El Western.

Aunque prefirió desarrollar el grueso de su carrera en otros campos alejados del celuloide, fundamentalmente en el de la música clásica, mantuvo un vínculo con la meca del cine durante un periodo que abarcó unas tres décadas, en un primer momento como orquestador para otros compositores y más tarde como autor de sus propias composiciones. Así en 1940 inicia su relación con el Séptimo Arte orquestando para Aaron Copland la banda sonora de "Sinfonía de la vida", dirigida por Sam Wood, para terminar su corta pero fructífera relación en 1969 con el score del film de David Miller "Héroes", obra con la que terminaremos este repaso.

Aunque en su vida personal mantuvo una muy buena relación con uno de los compositores vistos anteriormente, el señor Bernard Herrmann. Con el que lograría mantener una longeva amistad que se extendería desde la juventud hasta la muerte de Herrmann en 1975. La carrera de Moross guarda más relación con la de otro neoyorquino coetáneo de ambos, Elmer Berstein. Ya que, tanto Moross como Berstein, serán los culpables del cambio del concepto de acompañamiento musical del Western a la americana a partir de los años 60. Pero de esto hablaremos con más detalle más adelante.

Como creo que estamos dejando muchos temas en el tintero, pienso que ya es hora de que comencemos a ver con más detalles el sutil paso de Jerome Moross por el celuloide.
Ya vimos anteriormente que, aunque su trabajo para los estudios hollywoodenses comenzaron a principios de los años 40, esta primera incursión no nos dejará apreciar el talento de nuestro autor, ya que durante estos primeros años su función consistiría únicamente en orquestar obras de otros compositores, como ya veíamos con el mencionado Aaron Copland y algún que otro autor cinematográfico más del momento como Adolph Deutsch, Frederick Hollander o Hugo Friedhofer. No es hasta 1948 cuando le dan la oportunidad de firmar su primer trabajo como compositor, año en el que realiza la partitura del thriller de Jack Donohue: "Close-Up".

Aunque sus primeros años como compositor no tienen una gran transcendencia, sí que realizará trabajos para reputados directores como Robert Wise (Ultimátum a la tierra, West Side Story, El Yantse en llamas o Star trek, la película), para el que en 1952 componía la banda sonora de su cinta de cine negro "La ciudad cautiva".

No es hasta 1958 cuando nuestro compositor logra dar el definitivo do de pecho, primero dejándonos entrever lo que sería capaz de hacer con la banda sonora del western de Michael Curtiz: "El rebelde orgulloso", en la que nos demuestra su gran talento para el género con una hermosa composición en la que marcará las pautas de la obra que meses más tarde desarrollaría de manera encomiable. 
Y definitivamente, tras el trabajo de Curtiz, componer la que es su obra culmen y posiblemente una de las mejores bandas sonoras que se han hecho para el género del Far West: "Horizontes de grandeza" (William Wyler, 1958)
Si el film de Wyler nos dejaba con uno de esos mágicos duelos interpretativos a cargo de dos grandes figuras de Hollywood. Por un lado, a un estoico y apacible Gregory Peck frente a un temperamental y beligerante futuro presidente de la Asociación Nacional de Rifle, Charlton Heston; la melodía de Moross hacía historia en este clásico del western, cambiando los cánones de todo lo que se había hecho hasta el momento y convirtiéndose de esta manera en una de esas claras obras bisagra, ya que tras esta nada volvería a ser igual en el western americano; solo que el encargado de hacer esto realidad no sería Moross, sino otro gran compositor: Elmer Berstein, quien cogiendo el órdago lanzado por nuestro compositor se encargará de llevar al sumun el trabajo comenzado por este. Para el otro gran cambio en el western tendríamos que esperar un lustro e irnos a otro continente, ya que vendría de la mano de un subgénero europeo: el western a la italiana o "Spaghetti western" y un grande entre los grandes: Ennio Morricone. Compositor que con la trilogía del Dólar (1964-1966) de Sergio Leone volvía a romper esquemas y crear un nuevo y brillante estilo para el género.
Retomando el hilo, gracias a la gran obra realizada para "Horizontes de grandeza", Moross conseguiría la que fue su primera y única nominación al Oscar. Premio que finalmente terminaría en manos de otro de los grandes de todos los tiempos, Dimitri Tiomkin, por la composición para el film de John Sturges: "El viejo y el mar".

Tras el éxito alcanzado, era de esperar que nuestro autor fuera reclamado para realizar nuevos temas para el far west. Y no nos hace esperar, ya que en 1959 componía la banda sonora de "Los rebeldes de Kansas" (Melvin Frank), score del que saldrá el tema de la serie "Caravana" a partir de 1959, ya que la teleserie llevaba en pantalla desde 1957, finalizando su emisión en 1965. Para ella, Moross usa uno de los temas secundarios del film al que asigna mayor protagonismo al emplearlo como tema principal.
Indudablemente, Moross, mantiene el alto nivel alcanzado en "Horizontes de grandeza" y nos vuelve a dejar con una intensa y emotiva obra en la que se combinan esos enérgicos y vitales ritmos precedidos de otros de corte romántico con los que nos sorprendió en el anterior film y que se convierten en su seña de identidad.

Pero no todo en la corta historia de Moross en el cine se limita al western, así, en otro de los géneros recurrentes de la época, el cine bélico de la Segunda Guerra Mundial, hará alguna que otra incursión. Como ejemplo de ello tenemos el film de Daniel Mann "Sendero de furia" (1960).

Pero sus melodías nunca dejaran de evocarnos a esos tiempos de la dura Norteamérica de colonos en pos de grandes extensiones para explotar, vaqueros, pistoleros... Así, aunque el film que veremos a continuación no mantenga el patrón clásico del western, se desarrolla en el mismo periodo, solo que en la profunda América sureña: "Las Aventuras de Huckleberry Finn" (1960), donde, hay que reconocer que, también van que ni al pelo las creaciones de nuestro autor. 
En este relato en el que Michael Curtiz adapta la celebre obra de Mark Twain, tenemos a Moross componiendo  junto a otro autor: Burton Lane.

Con la ínfima pero notable carrera cinematográfica de nuestro compositor en todo su apogeo, nos damos de bruces con otra de sus grandes obras "El cardenal" (1963). Muy lejos del género que le consagró en el cine, Moross mantiene su característico estilo solo que dándole un aire algo más místico para esta superproducción dirigida por el consagrado Otto Preminger, sobre la meteórica carrera de un cura en la turbulenta Norteamérica de los años sesenta. 
Preminger se hará cargo de un reparto en el que destacó un brillante John Huston, que en esta ocasión se pondría frente a las cámaras para llevarse el Globo de Oro y la nominación al Oscar a mejor actor secundario.

Tras este trabajo volvemos a poder admirar un nuevo giro dado por nuestro compositor, quien se atreve con todo. Con un listón puesto muy alto por Miklós Rózsa, Moross se hace cargo de componer la banda sonora de "El Señor de la Guerra" (Franklin J. Schaffner, 1965). Aventura épica medieval en la que recuperamos a Charlton Heston como heroico caballero medieval, como ya hiciera anteriormente en el film de Anthony Mann: "El Cid". Y en la que Moross nos deja una hermosa composición de corte épico, pero sobre todo romántico.

En 1968 tenemos uno de esos curiosos casos en los que un famoso actor se pone tras las cámaras y debutar en la dirección con un sorprendente éxito, en este caso 4 nominaciones al Oscar y 2 a los Globos de Oro, más los premios del Círculo de críticos de Nueva York a Mejor director y actriz (Woodward).
Me refiero al debut como realizador de Paul Newman: "Raquel, Raquel". Drama para el que el director, muy acertadamente, elige a su esposa, la actriz Joanne Woodward, para el papel protagonista. Papel por el que ella terminaría optando al Oscar y al Globo de Oro como mejor actriz.
En cuanto a lo que nuestro compositor se refiere, realiza una elegante banda sonora intimista y nostálgica, bella creación con la que recupera su estilo más romántico.

A punto de finalizar su aportación al Séptimo Arte nos encontramos con el Moross más ecléctico, ya que en el film que veremos a continuación, nuestro autor, en lo que parece un claro homenaje a su gran amigo Herrmann realiza una introducción al más puro estilo Herrmanniano, para consiguientemente retomar su característico sello western, con el que termina sustentándose el film.
Todo ello tiene su lógica, ya que la película "El valle de Gwangi" (Jim O'Connolly, 1969), es todo un híbrido entre aquellas cintas de stop motion a cargo de Ray Harryhausen (“Simbad y la Princesa” de 1958, “Los Viajes De Gulliver de 1960 o “Jason y los Argonautas” de 1963) para las que compuso Herrmann y el western.
Film rodado en España, narra las peripecias de un grupo de vaqueros que tendrán que lidiar con una res algo más brava de lo habitual, un Alosaurio poco amistoso que les pondrá las cosas algo difíciles. Todo ello a fin de contentar a un empresario circense poco escrupuloso cuyo único objetivo es relanzar su espectáculo sin reparar en gastos ni en las posibles consecuencias.
Moross vuelve a demostrar su gran valía aunque sea acompañando un film menor como este de serie B. Tanto es así, que podemos decir sin miedo a equivocarnos que, nos deleita con una de sus composiciones más logradas.

Su último aporte no sería mencionable de no haber sido el último, ya que se trata de una sencilla melodía en la que aplica un tono más moderno a su estilo clásico. Este podremos escucharlo en el film de David Miller: "Héroes" (1969). Film que supuso el primer trabajo para el cine del primogénito del gran Kirk Douglas: Michael Douglas.

Tras esta rompería su relación con el Séptimo Arte. Falleciendo en 1983, tras más de dos décadas alejado del cine, de un infarto cerebral.

Y esto es todo por hoy.


Espero que haya sido de vuestro agrado.

Un saludo.