miércoles, 8 de mayo de 2013

Alan Menken (Compositor)


Alan Menken

New Rochelle, Nueva York (Estados Unidos), 1949.

Hoy hablaremos de un autor especializado en composiciones para películas destinadas a los más pequeños de la familia y quizás habría que matizar un poco más, y decir, a las más pequeñas de la familia.
Autor muy ligado a la factoría Disney y una de las personas que ostenta un lugar privilegiado en cuanto al número de Oscar en su haber: 8 en total -4 a mejor banda sonora original y 4 a mejor canción- de 19 nominaciones. Además de contar en su palmarés con 7 Globos de Oro de 16 nominaciones, 11 Grammy de 17 nominaciones y 2 nominaciones a los BAFTA. Como podemos observar, su currículo no es nada desdeñable.
Menken, lastrado por su pasado en el mundo del teatro, desarrolla a lo largo de su carrera cinematográfica un estilo muy a la usanza de los grandes musicales de Broadway, y siento decir que, algo ñoña para mi gusto, aunque no siempre sea así. Queda muy lejos de mi intención menospreciar la labor de este gran compositor, de quien opino, ha realizado grandes obras. Y, aunque tendente a un estilo marcadamente romántico, y repito, algo excesivo para mi gusto, no todas sus composiciones lo son.
Tengo que reconocer, que he dudado mucho a la hora de desarrollar o no el post sobre Alan Menken, ya que, si hay algo por lo que ha destacado Menken a lo largo de su carrera, ha sido por la realización de musicales, y por tanto, canciones de películas.
Ya he comentado en anteriores ocasiones, que mi intención en este blog no es hablar de dichas canciones, sino de los acompañamientos musicales (b.s.o.). Por lo que este autor me complicaba bastante la tarea si quería hacer un artículo aceptable dando la espalda al apartado canciones,  ya que me vería abocado a obviar una parte muy importante de su dilatada carrera. Finalmente, y espero que lo entendáis, lo que he decidido hacer es una excepción. Así en esta ocasión, hablaremos sobre algunas de las canciones más destacadas de Menken. Ya que, pienso, sería un sacrilegio hablar sobre la obra de este compositor y dejar de lado el cincuenta por ciento de su trabajo.
Si bien, como mi intención en este blog no es esa y aquellos que me conozcan sabrán lo melón que puedo llegar a ser, intentaré centrarme, siempre que me sea posible, en sus bandas sonoras.

Una vez hecha esta aclaración, pasaremos a desarrollar el trabajo realizado por Menken en el séptimo arte. Aunque antes, me gustaría señalar que nuestro autor ha realizado composiciones también para la televisión y, como ya hemos comentado anteriormante, para el teatro.

Pues, como ya sabemos, inicia su carrera como compositor de acompañamientos musicales en el mundo del teatro. Así, en 1982 escribe para la obra del Orpheum Theatre de Nueva York: “Little Shop of Horrors” (“La pequeña tienda de los horrores”), donde establece una muy buena relación con el letrista Howard Ashman, con el que trabajará hasta la muerte de este en 1991. Gracias al éxito obtenido por la obra de teatro, veremos su versión cinematográfica en 1986. Siendo el encargado de llevarla al celuloide el entonces debutante y ex titiritero británico: Frank Oz.
En ella, se opta por mantener las canciones originales de la obra de teatro, a la que sólo se le incorporará un nuevo tema: "Mean Green Mother from Outer Space".
Por la que Menken y Ashman obtendrían la nominación al Oscar a mejor canción.

Tras este fulgurante comienzo, inicia una prometedora relación con una de las factorías más importantes del cine USA: la Disney.
Y como no podía ser menos, en 1989 compone para ella la premiada banda sonora de la cinta de animación: “La Sirenita” (John Musker y Ron Clements).
Sí había alguna forma de comenzar una relación, no podía haber sido mejor que esta. Así, Menken consigue el Oscar a mejor banda sonora y mejor canción por: "Under the Sea" (“Bajo el mar”), además, de estar nominado por otra canción: "Kiss the Girl" (“Bésala”). Pero no quedará ahí la cosa, ya que también logra hacerse con dos Globo de Oro y un Grammy (más otra nominación). Comentar, que en el apartado de canciones iría nominado junto a su letrista Howard Ashman.
Es cierto, que el peso de estos filmes recae sobre las canciones, como es norma común en los musicales de princesas Disney. Aun así, esto no restará importancia a la banda sonora, la cual presenta grandes melodías de una fuerza sinfónica sobresaliente, como podemos observar en el tema: “The Storm”.

Después de tan prometedor comienzo llega en 1991 su segunda trabajo para la Disney, y lejos de que el éxito de su debut pudiera parecer un sueño, Menken vuelve a sacar pecho y realiza otro exultante trabajo para “La Bella y la Bestia” (Gary Trousdale y Kirk Wise). Consiguiendo 3 Grammy, 2 Oscar (banda sonora y canción) de 4 nominaciones y 1 Globo de Oro de 2 nominaciones, además de una nominación al BAFTA.
Comentar que el tema de amor ganador del Oscar a mejor canción: “Beauty and the Beast”, estaría interpretado en su versión original por la veterana actriz Angela Lansbury, que sería la encargada de poner la voz al personaje de la Sra. Potts (la tetera encantada).

Vemos como, salvo en su primer trabajo en “La pequeña tienda de los horrores”, las colaboraciones con la Disney están marcadas por un estilo extremadamente romántico. Esto cambiará en el siguiente trabajo, con la nueva cinta de animación: “Aladdin” (John Musker y Ron Clements, 1992), que aunque presente algún tema “tierno”, el resto de la obra no lo es, prevaleciendo las composiciones de carácter cómico.
Simpática y alegre banda sonora que, una vez más, obtuvo grandes resultados: ganadora de 2 nuevos Oscar de 3 nominaciones, 2 globos de oro de 4 nominaciones, 4 Grammy de 5 nominaciones y una nominación al BAFTA.
En él nos encontramos con un desafortunado contratiempo, ya que Menken tendría que cambiar de letrista para este film, debido al desgraciado fallecimiento de Ashman un año antes, siendo sustituido por Tim Rice.
La buena relación que existía entre compositor y letrista, y, viendo como la vida de Ashman se iba deteriorando por momentos, hizo que ambos decidieran anticiparse a los acontecimientos, decidiendo adelantar trabajo y dejar compuesta varias de las canciones que posteriormente se incluirían en el film, como son: "Arabian Nights", "Friend Like Me" y "Prince Ali" (“Principe Ali”).
Aunque el Oscar lo recibiría Rice por el tema más ñoña del film: “A Whole New World” (“Un mundo ideal”).
En el acto de entrega, el propio Rice elogiaría el trabajo de Ashman en la recogida de su galardón.

Y como no hay dos sin tres, y en este caso, tres sin cuatro. En 1995 compone su siguiente gran éxito “Pocahontas” (Mike Gabriel y Eric Goldberg). Con ella continúa con su más puro estilo romántico para acompañar a esta nueva y atlética princesa Disney.
Y siguiendo con el éxito de obras precedentes se alzaría con dos nuevos Oscar, esta vez a mejor banda sonora original (comedia o musical) y mejor canción. En esta ocasión junto al letrista Stephen Schwartz. El tema agraciado sería: “Colours of the Wind” (“Colores en el viento”), que además obtendría un Globo de Oro y un Grammy.

En 1996, siguiendo con los trabajos para la Disney y sus filmes de animación, nos deja una de las obras más potentes y dramáticas escritas por él: “El Jorobado de Notre Dame” (Gary Trousdale y Kirk Wise). Si bien se tuvo que conformar sólo con la nominación al Oscar y al Globo de Oro, no creo que fuera por no merecérselo -Pienso que esta tiene mucha más calidad que algunas de sus anteriores obras premiadas-, más bien, opino que fue, por no despertar suspicacias en el mundillo cinematográfico.
En esta ocasión, lejos de lo que cabía esperar al tratarse de una obra dirigida al público infantil, el ambiente siniestro del que se reviste esta obra, quizás, sea excesivo. Menken, dando giro radical, opta por temas lúgubres y de gran dramatismo, y para suavizar, los  acompaña con otros de corte épico. Estos, harán algo más llevadero el espectáculo al público al que supuestamente iba destinado el film. Siendo, en esta ocasión, muy pocos los temas que encontremos de su estilo habitual, los románticos.
Un claro ejemplo de lo que comento, lo podemos observar en el bello tema “The Bells of Notre Dame”.
Una vez más, para las letras de las canciones Menken volverá a contar con Stephen Schwartz.

1997 será el momento para otro nuevo héroe de animación Disney, solo que en este caso se trate de la antítesis del último. Me refiero al apolíneo “Hércules” (Ron Clements y John Musker).
Si bien no es una de las obras más destacadas de nuestro autor, sí que presenta algunas curiosidades, como la inclusión de temas musicales anacrónicos para la época en la que se desarrolla el relato, algo que Menken no había hecho hasta esta ocasión, habiendo mantenido cierta fidelidad compositiva en relación al argumento y al periodo en que este se desarrollaba la historia.
Así, el film comienza con un curioso tema góspel “The gospel thru”, mientras que el resto de la obra gira en torno a temas cómicos o épicos y otros más sórdidos para acompañar al malvado Hades.
En este caso, el letrista elegido para acompañarlo fue David Zippel, ambos obtuvieron la nominación al Oscar y al Globo de Oro por la canción “Go the distance”.

Dando un salto de diez años –lo que no significa que nuestro autor permaneciera inactivo en el transcurso de esta década- nos vamos hasta 2007. Donde de nuevo para la Disney, sólo que en esta ocasión para un film con personajes reales, compondrá la banda sonora de “Encantada. La historia de Giselle” (Kevin Lima).
En este musical, donde la princesa de cuentos Giselle, se ve transportada por las malas artes mágicas de la malvada reina bruja hasta... nuestra realidad. Un ecléctico Menken realiza un fantástico revoltillo musical, en el que combina melodías que nos trae a la cabeza sinfonías del inigualable Mundo de Colores Disney, algo del ambiente gótico de Elfman, y la gran traca final, con la que uno termina mirando al cielo para ver por donde saldrán los fuegos de artificio.
Para las canciones vuelve a trabajar con Stephen Schwartz, con quien obtendrá una triple nominación a los Oscar, doble al Grammy y una al Globo de oro.

En 2010 seremos protagonistas de otra nueva y acertada obra de Menken. Aunque parece coincidir la incorporación de Alan Menken con la metamorfosis producida en las protagonistas Disney. Las cuales dejan de ser esos seres desvalidos que necesitaban de su príncipe azul,  héroe que venga a deshacer los entuertos en los que ellas, consciente o inconscientemente, se han visto envueltas. Mutando a otros que, aun conservando su candidez, presentan un comportamiento mucho más activo y altanero, asumiendo roles más heroicos que sumisos. Lógicamente… este cambio no es debido a la incorporación de nuestro autor a la Disney.
Así en este año de 2010, llegamos a esta sorprendente adaptación del célebre cuento de los hermanos Grimm, Rapunzel, que llevaría por título: “Enredados” (Nathan Greno y Byron Howard).
Donde una algo ingenua, pero nada desvalida Rapunzel, tendrá que bregar con el encantador antihéroe Flynn Rider, corriendo múltiples aventuras en su camino por alejarse de las zarpas de la malvada de turno.
No sé, si en esta película me veo algo condicionado al empatízar con uno de mis vástagos, y ello, no me permite ser todo lo objetivo que debiera, pero lo cierto es, que a mí me resultó una banda sonora de lo más agradable, con temas tan destacables como esta simpática melodía de tonos celtas: “Kingdom Dance”.
Mientras, en el apartado de las canciones, que es donde nuestro autor suele obtener sus mejores resultados, consiguie el Grammy por el sensiblero tema “I see the light” junto al letrista Slater Glenn, más otra nominación; además de la nominación al Oscar y al Globo de Oro por la misma canción. Yo, por llevar un poco la contraria y, nuevamente, condicionado por la princesa de mi casa, sumado a que no soy un muy seguidor de este tipo de canción romanticona –ya que tanta ñoñería me da un poco de dentera-, diré que hay dos temas que me llaman más la atención que la galardonada, y que, para mi gusto, quedan bastante mejor que la premiada, estos son:

Por un lado, el cómico y vital tema “I've Got A Dream” (“Mi sueño es”).

Y en contraposición, el dramático, sórdido y satírico “Mother knows best” (“Madre sabe más”).

Ambos, una vez más, al más puro y acertado estilo Broadway.
Aunque debo admitir, que entienda que, al tratarse de un film de princesas, las pequeñas princesas de la casa… requirieran su dosis de cursilería.

Con ellos terminaré mi disertación por hoy, esperando que haya sido de vuestro agrado.

Un saludo.

Dedicado a mi querida Rapunzel, por saber llenar de alegría nuestra vida.

jueves, 2 de mayo de 2013

Javier Navarrete (Compositor)


Javier Navarrete

Teruel (España), 1956.

Al igual que su paisano, el maestro Antón García Abril, este turolense tras marchar joven a Barcelona (19 años) y un breve escarceo con la música electrónica, decide dar el salto y probar suerte componiendo para el Séptimo Arte; donde no le ha ido muy mal hasta el momento.
Si decíamos en el apartado dedicado a nuestro compositor más laureado, el Sr. Alberto Iglesias, haber sido el primer español en conseguir una nominación para el Oscar a mejor banda sonora original, allá por el año 2005 (“El jardinero fiel”). Navarrete, tan sólo un año más tarde (2006), sería nominado al mismo galardón por la banda sonora del drama fantástico: “El laberinto del Fauno”, del mexicano Guillermo del Toro.

Aunque con una trayectoria algo desigual, Navarrete nos ha dejado grandes y variadas composiciones que le han servido para labrarse un futuro prometedor tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.
Trabajos, que han ido muy ligados al cine de terror, y en los que Navarrete, ha demostrado desenvolverse con magistral soltura. Creando un peculiar estilo en el que combina ritmos típicos de este género con otros que transitan desde una ligera atmósfera dramática hacia el suspense psicológico de Herrmann; e incluso, llegando a emplear algún que otro curioso arreglo sobre piezas de compositores muy alejados de este turbador género, con el que, sorprendentemente, Navarrete consigue dar ese toque sobrecogedor que le caracteriza y que tan necesarios son en los filmes de terror. Algo que podremos observar más adelante.

Como suele ocurrir en estos casos, no todo es terror en la obra de este emblemático autor. Así, con desigual fortuna ha compuesto para otros géneros cinematográficos. Pero no nos adelantaremos, ya que todo será tratado a su debido tiempo.

En cuanto al palmarés de nuestro compositor. Decir que es poseedor de un Emmy y un Ariel de la academia mexicana, además de las nominaciones al Oscar, Goya y Grammy.

Una vez puestos en situación, comenzaremos a desarrollar el trabajo realizado por nuestro autor.

Javier Navarrete inicia su carrera en la segunda mitad de los años ochenta, componiendo melodías para series de televisión y cortos. Con una temprana relación con el cine de terror, ya en 1987 componía la banda sonora del film “Tras el cristal”, del director Agustí Villaronga.
Las décadas de los 80 y 90, pasan sin pena ni gloria, acompañando películas de poca trascendencia, pero con las que Navarrete va fraguando su particular estilo personal, como podemos observar en el film “99.9 La frecuencia del terror”; de nuevo a las órdenes de Agustí Villaronga, sólo que diez años más tarde (1997).

Pero el espaldarazo definitivo vendrá a cargo del mexicano Guillermo del Toro y su primera colaboración juntos en: “El espinazo del diablo”. Aunque todo esto ocurría ya metidos en el nuevo milenio (2001).
Con este film vuelve a demostrar su valía para este complicado género, lo que sumado a la gran obra del ya consagrado director mexicano, le reportará cierta notoriedad fuera de nuestras fronteras.
Para el acompañamiento musical de la película, el compositor opta por una partitura de carácter dramático a la que imprime cierto aire de misterio, temas que nos recuerdan en muchos momentos a las composiciones de su amigo y antiguo compañero de liza, Alberto Iglesias, y por ende, al maestro Herrmann.

El año 2002 será el momento de acompañar al angustioso film de ciencia ficción “Stranded, náufragos” (María Lindón, “Luna”).
En un país donde no estamos acostumbrados a producir películas de viajes interplanetarios. La directora valenciana se arriesgará con este thriller espacial, muy alejado de los estereotipos de aventuras intergalácticas made in USA. Realizando un thriller donde toda la tensión recae sobre aspectos psicológicos. Algo que logra hacer de manera coherente, pero que conllevaría al alejamiento del gran público, ya de por sí lastrado al tratarse de un film de facturación nacional. Aun así, he de decir, que consigue una película de interesante visionado, aunque, ciertamente, aporta poco o nada nuevo.
Nuestro autor, opta por una composición plana que acentúa la soledad y desesperanza de los protagonistas.

Antes de su gran éxito compondrá dos bandas sonoras más. La primera, en la que mantiene su logrado estilo para filmes de terror: “Trece campanadas” (Xavier Villaverde, 2003). Y una segunda, muy diferente, para un film que no quiero clasificar: “La Máquina de Bailar” (Oscar Aibar, 2006).
Afortunadamente, ese mismo año de 2006, llegaría la gran composición para la mágica, estética y… dramática: “El laberinto del fauno”. Película en la que Guillermo del Toro nos vuelve a dejar con el corazón en un puño y en la que pudimos ver grandes interpretaciones a cargo de una joven, y poco conocida, Ivana Baquero, y de dos consagrados veteranos de la escena nacional como Sergi López y Maribel Verdú.
Nuestro autor no será menos, dejándonos una bella obra de corte dramático, en la que combina sobriamente tonos oníricos con otros dramáticos muy emotivos. Creando una partitura con la que, ni en sus momentos más brillantes, nos deja vislumbrar un atisbo de ventura. Con ella, encierra a la protagonista en un círculo sin salida… un laberinto… con el que hace consciente al espectador, que por más bifurcaciones que encuentre la joven… nunca logrará salir de él.
Queda patente que nuestro autor logra acertar plenamente en su objetivo, al  verse recompensado con el premio de la academia mexicana (Ariel), además de las nominaciones al Oscar, Goya y Grammy por este interesante trabajo. Consiguiendo de esta manera, convertirse en el segundo compositor nacional en lograr la prestigiosa nominación de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas norteamericana. 
Con lo que nuestro país, en tan sólo dos años, pasaba, de no haber tenido ningún compositor nominado al Oscar a mejor banda sonora original en todos los años precedentes... a tener dos. Hecho que, Alberto Iglesias, se ha ido encargando de ampliar en años posteriores y esperemos que alguno más se añada a la, hasta el momento, corta lista.

Como cabía esperar, el éxito alcanzado con “El laberinto del fauno”, le abriría puertas en el extranjero. Y así, en 2007, compone para el film de nuestro país vecino la sencilla y alegre melodía en la comedia: “Su majestad Minor”.
Y aunque mantendría por un tiempo su relación con nuestro país, colaborando una vez más con la directora valenciana, Luna –directora a la que ha compuesto las bandas sonoras de sus tres filmes–.Y en esta ocasión,  haciéndolo en el género en el que mejor se ha desenvuelto nuestro autor, el de terror. Así, escribe el score que acompañará al tercero de los filmes de la directora:  “Moscow Zero”. 
Una vez más, como es común en ella, Luna se acompaña de un reparto internacional: Val Kilmer, Vincent Gallo, Joaquim de Almeida y Oksana Akinshina. Pero, esta vez sí lamento decir queni con esas, obtendría buenos resultados ni de público, ni de crítica.
A partir de aquí, nuestro autor despegaría de nuestro país para afianzarse fuera de nuestras fronteras. Y, de momento... no volver.

De esta manera llegamos a una cinta que tiene algo muy singular. No es que destaque especialmente el trabajo de nuestro autor, pero sí presenta cierto dato curioso que me gustaría compartir con vosotros, se trata del film estadounidense “Reflejos” (Alexandre Aja, 2008). Tema, el cual me gustaría que escucharais antes de leer lo que escribo a continuación.
Bien... ¿ya lo hemos hecho?... Pues sí, efectivamente, se trata de Albéniz. Suite española Op. 47, y más concretamente, la pieza: Asturias. A la que, Navarrete, hace algunas adaptaciones y arreglos e incorporará como tema principal al film de terror.
No sé, si lo hace por añoranza a nuestra tierra, por dar a conocer la obra de nuestros grandes maestros, o porqué. Lo cierto es, que me llamó la atención ver convertida la maravillosa obra de Albéniz en el tema principal de una obra, nada menos, que de terror, y dicho descubrimiento quería compartirlo con vosotros.
También de 2008 son dos nuevas bandas sonoras, que, afortunadamente en esta ocasión, no se trataron de cintas de terror.
La primera, la británica: “Corazón de tinta” (Iain Softley). Típica historia de aventuras fantásticas destinada al público juvenil, para la que Navarrete realiza un notable trabajo de aires mágico-épicos.
El segundo, el melodrama “Luciérnagas en el jardín” (Dennis Lee), que aunque contara con un reparto de lujo: Willem Dafoe, Emily Watson, Julia Roberts o Carrie-Anne Moss, se acabó quedando tan sólo en eso.
En cuanto a la bella obra creada por Navarrete, lamentablemente, esta sería reemplazada por otra de Jane Antonia Cornish para su distribución en Norteamérica, un hecho que, sin ser el primer compositor que lo sufre, no deja de ser lamentable.

2010 nos trae una de las bandas sonoras que más me llega a sorprender que haya sido compuesta por nuestro Javier Navarrete. Lo que a su vez demuestra, cuán versátil puede llegar a ser nuestro compositor cuando se lo requiere: “El camino del guerrero” (Sngmoo Lee).
En este híbrido de géneros tan distantes y a la vez tan parecidos como son: el western y el wuxia, surge un ecléctico Navarrete, para crear una difícil y brillante banda sonora en la que combina melodías de ambos géneros y culturas. Navarrete no sólo logra mezclar sonidos tan distantes y dispares sin caer en estridencias para dejarnos con esta bella y compleja composición, sino que hay momentos en los que nos recuerda a la etapa spaghetti western de Don Ennio Morricone, sólo que con un aire más sinfónico.

En 2012 nos encontramos al Navarrete más épico, tanto es así, que parece transformarse en el propio Zimmer... o alguno de sus discípulos. Pero lo cierto es, que hace lo que se espera de él; realizando una memorable composición de gran fuerza y ritmo que le viene como un guante al film que acompaña. Me refiero a la secuela de “Furia de Titanes” (Louis Leterrier, 2010):  “Ira de Titanes” (Jonathan Liebesman).
Si el compositor de la primera, el discípulo de Zimmer, el también germano Ramin Djawadi (Juego de tronos), nos dejaba una de esas partituras épicas a las que nos tiene acostumbrado su mentor y la Media Ventures. Navarrete no se queda atrás, e imprime un ritmo al que no nos tenía acostumbrados, y que a la vez que nos sorprende, nos agrada.
Ese mismo año de 2012, nos dejará otra gran banda sonora. La del telefilm por el que conseguiría el Emmy: “Hemingway & Gellhorn” (Philip Kaufman). Historia que narra el romance y los cinco posteriores años de matrimonio (1940-1945), entre el escritor y la corresponsal de guerra. Relación que daría lugar a la obra sobre la Guerra Civil Española: “Por quién doblan las campanas”.
Es por ello que, Navarrete, aplique a la banda sonora algunos temas de aire español como este “The joy of irrigation” con tonos de pasodoble, así como otros de marcado carácter dramático.

Para terminar, comentar que nuestro autor ha seguido bastante activo, pero muy alejado de nuestra tierra. Así, sus últimos proyectos han sido la cinta británica sobre vampiros: “Byzantium” (Neil Jordan, 2012), a la que pertenece este fantástico tema "Whore".

Por lo que vemos, parece ser que, sin llegar a despegarse del sambenito de compositor de obras de terror, nuestro autor empieza a tener una buena reputación dentro del difícil campo de la aventura épica. género muy complicado ya que cuenta con grandes y veteranos compositores, y en el que, para colmo, la potente factoría zimmeriana (la Remote Control Producction, antes Media Ventures) parece tener copado el mercado.

Pues, es todo por el momento, espero que haya sido de vuestro agrado.

Un saludo.

miércoles, 24 de abril de 2013

Tan Dun (Compositor)


Tan Dun

Si Mao, Hunan Central (China), 1957.

Hoy nos trasladaremos hasta el lejano oriente.
Pocos son los compositores chinos que logran abrirse hueco en el mercado cinematográfico de occidente, aunque afortunadamente para nosotros los bsoadictos, algunos consiguen llegar a alcanzar cierta consideración internacional y llegamos a saber de su existencia.
Significativo es el caso de este autor que nos trae hoy aquí, quien en el año 2000 consiguió hacerse con el Oscar a mejor banda sonora con la melodía del aclamado film del taiwanés –nacionalizado estadounidense- Ang Lee: “Tigre y dragón”. Logrando imponerse a dos de los compositores de bandas sonoras más grandes de todos los tiempos: Ennio Morricone y John Williams, y, a dos grandes composiciones de nuevos valores en alza, como el “Gladiator” de Zimmer y el “Chocolat” de Portman.

Es cierto, que no es el único de su país dedicado a este bello arte de la composición de bandas sonoras, ni el primero en ser reconocido internacionalmente por esta labor. Así, tenemos otros autores como Zhao Jiping o Qigang Chen quienes también gozan de gran prestigio dentro y fuera de sus fronteras; gracias sobre todo, a ir ligados a las obras del gran director chino Zhang Yimou. Y no son los únicos, ya que el auge experimentado por el país y su industria cinematográfica en estos últimos años, ha dado como resultado el que sean más demandados los trabajos en esta especialidad. Lo que conlleva a que estén surgiendo una gran cantidad de nuevos autores, de los que, seguramente, pronto tendremos noticias.
Lo que sí es cierto, es que él ha conseguido lo que hasta ahora nadie había logrado en su país. Y todo ello, como veremos a continuación, con melodías de marcado estilo oriental.

Este singular autor, que como el resto de los niños chinos de su edad le tocó vivir con la revolución cultural china. Melómano acérrimo, que gracias a avatares del destino tuvo la oportunidad de cambiar su trayectoria, destinada a una mortecina vida de aldeano, y poderla cambiar por otra más brillante con la que demostrar su gran potencial como músico y convertirse en todo un referente de las nuevas promesas musicales de su país.
Se caracteriza por ser un compositor muy innovador y versátil, hecho que le lleva a estar presente en todos los grandes eventos organizados en su país. De esta manera lo veremos en el acto de transferencia de soberanía de Hong Kong, para la que compone la “Symphony 1997: Heaven Earth Mankind”. Y en  la olimpiada de Pekín 2008, para la que escribe el tema musical de la ceremonia de entrega de medallas.
Al ser un personaje inquieto y capaz, nuestro autor ha demostrado su valía en otros campos, componiendo varias obras sinfónicas y óperas.

Pero pasemos a lo que realmente nos trae a nosotros aquí, que es, ni más ni menos, que sus trabajos para la gran pantalla. 
Como ya comentábamos anteriormente, es poseedor de un Oscar desde el año 2000. Pero su primer trabajo para un film lo realizará unos cuantos años antes. Así, en 1983 compone el tema del drama “Hou bu dui yuan”  de los directores Lu Chen y Ziniu Wu.
Durante algunos años sólo se dedicaría a componer melodías para documentales o series documentales, como la anglo-norteamericana “Los años de Mao: 1949-1976” (Sue Williams, 1994). No vuelviendo a componer para un film hasta 1996: “Don't Cry, Nanking” (Ziniu Wu). Película que narra la masacre realizada por el ejército japonés en la entonces capital de China, Nanking, durante la Segunda Guerra Mundial. Episodio en el que murieron más de 300.000 personas, casi todos ellos civiles.

Y, aunque ya en 1998 arriba a los EEUU, donde compone la banda sonora del film estadounidense “Fallen” (Gregory Hoblit), con Denzel Washington a la cabeza de este thriller fantástico. No es hasta el esperado año 2000 cuando tendremos su ansiada y premiada obra de género wuxia.

Wuxia: vocablo chino que proviene de dos componentes:
Wu: todo lo que tiene que ver con artes marciales, guerra o el ejército.
Xia: caballero o caballero errante.
Que ha sido traducido como “caballeros de las artes marciales” o “héroes de las artes marciales”. Es un género distintivo de la literatura, la televisión y el cine de china. Género que tras la revolución comunista china se vio abocado al exilio, manteniéndose con vida en Taiwán y Hong Kong, y a las cuales pertenecen las tres películas que veremos a continuación.

Tigre y Dragón”, estética película del género citado anteriormente y con el que Ang Lee nos deleita con sus impresionantes coreografías y una fotografía y paisajes soberbios. Con ella, el director rompe con la dinámica de filmes intimistas de su anterior etapa taiwanesa, cerrada con la estupenda “Comer, beber, amar” en 1994.
Para ella, Tan Dun, creará una serena composición en la que combina instrumentos y sonidos tradicionales chinos con otros de corte sinfónico, con la que genera una atmosfera místico-contemplativa de gran lirismo, más acorde con los paisajes en los que nos sumerge el director que con la trama épica del film. Al menos, para los que estamos acostumbrados al cine occidental.
En ella destaca el tema “Despedida”, interpretado por el violoncelista francés de origen chino, Yo-Yo Ma.
Nuestro autor consigue por ella, además del ya mencionado Oscar, el Grammy y el BAFTA.

En un intento por parte de la misma productora de emular el éxito obtenido por el anterior film, en el año 2002, se deja en manos del más laureado y prestigioso director chino de todos los tiempos, los mejores medios y actores asiáticos a su alcance. Con el fin, de crear una nueva obra que, lamentablemente, nos recuerda en exceso a la anterior.
Aun así, el director, muy lejos de los relatos intimistas a los que nos tiene acostumbrados, realiza una gran obra épica de desbordante belleza e intensidad; a la cual sólo le podemos encontrar un fallo: ser posterior y muy cercana a “Tigre y dragón”.
Me refiero al film: “Hero” (Zhang Yimou). Película que obtuvo una buena acogida internacional, optando a grandes premios como el Oscar y el Globo de Oro a película de habla no inglesa. Y alzándose con alguno de ellos como: el premio a película de habla no inglesa del festival de Toronto o el premio Alfred Bauer del festival de Berlín.
En cuanto a nuestro autor, vuelve a ofrecernos un sobrio trabajo que incluso supera al anterior. Muy en la línea del precedente, en el que Tan Dun nos regala una bella melodía donde abundan los tonos suaves y pausados, que dan al film ese aspecto místico, tan alejado de las potentes composiciones de tonos épicos del cine occidental, llenas de intensidad y sobresaltos.

Finalizaremos en el año 2006 con el film “The banquet” (Xiagoang Feng). Adaptación china del "Hamlet" de William Shakespeare. En este caso, la maquiavélica trama palaciega de Shakespeare es llevada a la china feudal del siglo X.
Para ella, Tan Dun opta por un cambio de registro, abandonando los tonos contemplativos-místicos y abogando por otros que surgen más intrigantes. Los cuales nos acompañarán en esta estética y nueva película del genero wuxia. En la que, una vez más, nos vemos deslumbrados por la explosión de colores y una delicada y meticulosa escenificación.

Pues de momento, esto es todo por hoy.

Espero que haya sido de vuestro agrado.

Un saludo.

miércoles, 17 de abril de 2013

Michael Nyman (Compositor)


Michael Nyman

Michael Laurence Nyman, Londres (Reino Unido), 1944.

Compositor minimalista, y no sólo eso, él es el culpable del término “Minimalismo” aplicado a la música, cito:
Se atribuye el empleo, por primera vez, del término música minimalista a Michael Nyman, quien en un artículo en The Spectator en 1968, se lo aplicaba al compositor inglés Cornelius Cardew” (Wikipedia).
Aunque la primera obra considerada minimalista sea anterior. Se trata de: “In C”, compuesta por Terry Riley en 1964.

Nuestro autor de hoy es un experto en música barroca, por lo que muchas de sus bandas sonoras están inspiradas en autores de este periodo como: Henry Purcell, Heinrich Ignaz Franz von Biber o Mozart.
Sus comienzos en la composición de bandas sonoras van ligados al director británico Peter Greenaway, con el que comienza esta singular andadura por el mundo del séptimo arte en el año de 1967, dando lugar esta unión a la melodía del cortometraje “5 Postcards from Capital Cities”.
Pero no será hasta 1982 cuando nos deje una de las composiciones más reconocidas y populares de nuestro autor, en esta ocasión, realizada para el film de época “El contrato del dibujante”, también a las órdenes de Peter Greenaway.
En esta intrigante historia que se desarrolla en una mansión británica del siglo XVII, el compositor realiza una magistral partitura de corte barroco, donde, inspirado en esta ocasión en el también británico Purcell, nos dejará la obra que marcará el resto de su carrera.

Quien conozca algo la obra de Greenaway sabrá a qué me refiero con lo que os voy comentar. 
Al menos a un servidor, este director le suele provocar una extraña sensación de vacío tras el visionado de alguno de sus filmes, extraña sensación… de no saber muy bien que es lo que pretendía o buscaba generar en el espectador, como si algo se te escapara.
Pues en la siguiente obra en la que vuelve a trabajar con nuestro autor, es uno de esos casos del director, “Zoo” (1985). Y Nyman, lo borda. Si el director nos deja con las patas colgando, el compositor llega a donde no había conseguido alcanzar el otro, machacándonos una y otra vez y llevando a límites insospechados nuestro desasosiego.

En 1988, de nuevo para Greenaway, compone la banda sonora de “Conspiración de mujeres”. Drama sobre las consecuencias, en tres generaciones de mujeres de la misma familia, de un crimen cometido por la progenitora. Nyman, vuelve a dejarnos una muestra de hasta qué punto puede llevar este compositor la belleza en una obra minimalista, quien, en esta ocasión, se inspira en la obra del genio austriaco, Wolfgang Amadeus Mozart.

Un año más tarde llegará la que es considerada la obra culmen de Greenaway: “El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante” (1989), para ella no seré yo el que la califique:

El singular Peter Greenaway firma una inclasificable, interesante y excesiva película en torno a la comida, al amor y al erotismo. No apta para paladares sensibles”. (Pablo Kurt: FILMAFFINITY)

Yo le habría cambiado lo de “interesante” por “sórdida” o “desagradable”, pero bueno… como dice el refranero popular “sobre gustos…”.
Pero como aquí no venimos a hablar de Greenaway sino sobre Nyman, decir, que él vuelve a componer una partitura de aires barrocos, donde destacan entre otros los temas “Miserere” y sobre todo “Memorial”. Esta última, compuesta por Nyman entre 1984-85 pero grabada por primera vez para este film.  Acompañando con ellas a este despropósito de película.

1991 sería el último año en el que el director y el compositor colaborarían, ya que se producen ciertas desavenencias a la hora de cómo emplear el acompañamiento musical. El director por un lado quería incluir música de sintetizadores en ella, mientras que Nyman se negaba a ello. Esta intromisión hace que nuestro autor rompa definitivamente su relación con Greenaway.
La obra causante de ello es la “adaptación” (por llamarlo de alguna manera) de la obra de William Shakespeare “La tempestad”, solo que en este caso se titularía “Los libros de Próspero”.
Una vez que el compositor consiguió que su partitura no fuera modificada, podemos apreciar en ella la gran labor realizada por Nyman, al que hay que agradecerle que  se mantuviera firme.

Y llegamos a 1993, ya que este es el año en el que consigue la proyección internacional que le faltaba. La culpable, la cinta neozelandesa: “El piano” (Jane Campion).
No es que la composición sea mejor que otras anteriores, aunque, bien puede que lo sea. Lo que sí es seguro, es que, al ir acompañando a un film que tuvo tan buena acogida consiguió que, esta melodía en especial, lograra la relevancia que a otras les faltó.
Es cierto, que no en todos los filmes las bandas sonoras tienen la importancia que adquiere en esta, si a ello le sumamos las geniales interpretaciones de los actores, la delicadeza de su fotografía, el buen hacer de su directora, y cómo no, la necesaria obra maestra de Nyman. Todo esto, dio lugar a que esta película se convirtiera en la laureada obra en la que se transformó.
En cuanto a la partitura de nuestro compositor, decir, que deja temas tan mágicos como “La promesa”. Con ella, Nyman consigue sumergirnos en un estado de desbordante embriaguez, estado del que solo conseguimos salir cuando finaliza la melodía.
Por ella conseguiría la nominación al Globo de Oro y al BAFTA.

Lejos del estilo compositivo de la anterior, en 1994 nos deja en el film francés “Seis días y seis noches” (Diane Kurys) una intensa composición de ritmos vivos y alegres, pero que los alarga hasta la saciedad.

Otra bella composición es la que acompañará al film británico “Carrington” (Christopher Hampton, 1995), con ella vuelve a su estilo minimalista dramático de corte más clásico.

Son pocas las ocasiones en que nuestro compositor ha realizado trabajos para la industria cinematográfica norteamericana, de hecho, no es hasta 1997 cuando por primera vez compone para un film made in USA: “Gattaca” (Andrew M. Niccol).
Para él, Nyman realiza una melodía dramática, con la que potencia el ambiente deshumanizado y aséptico del film. Empleando para ello una bella partitura con la que parece capar emocionalmente al espectador, tarea nada fácil, que sin embargo el compositor consigue sin aparentemente mucho esfuerzo. Al menos, sus años con Greenaway sirvieron para algo.

En 1999 coescribe con Damon Albarn la banda sonora del curioso western británico “Ravenous” (Antonia Bird). Cuando digo curioso, me refiero a su extraño argumento. Cinta gore, que versa sobre los supuestos poderes que da el comer carne humana a unos soldados de un fuerte aislado en las Montañas Rocosas.
Lejos de lo que pueda parecer, la directora sabe tocar con mucha sutileza el tema, dejándonos un film de una estética exquisita, donde un reparto de buen nivel, encabezado por Guy Pearce (Memento),  a quien hará compañía, entre otros, el temperamental actor británico Robert Carlyle (Full Monty). Con una ambientación y fotografía extraordinaria y la brillante banda sonora de los compositores, convierten este western de terror en un delicioso entretenimiento.

En 1999 comenzará una irregular unión con el director británico Michael Winterbottom, al cual acompañará de manera discontinua en varias de sus obras a partir de este año. Comenzamos con el que es su primer trabajo juntos “Wonderland”. Aclamado drama sobre tres hermanas londinenses, para el que Nyman compone una hermosa banda sonora de corte romántico, con su habitual estilo barroco.
Del mismo año es la melodía del film “El fin del romance” (Neil Jordan). En esta ocasión con un tono más dramático. Por la que sería nominado al Globo de Oro y al BAFTA.

De nuevo a las órdenes de Winterbottom (a la entrada del nuevo milenio) nos deja la composición para un nuevo western británico altamente dramático: “El perdón” (2000). Como es natural, para él Nyman compone una partitura de corte dramático muy lejana a las épicas melodías de Bernstein, y a su vez, lejos también de aquellas románticas composiciones de Barry. De hecho, sería imposible intuir por su melodía que se trata de un western.

Tras estas, vendrían nuevos trabajos juntos en “Tristram Shandy: A Cock and Bull Story” en 2005 o la más reciente “Everyday” (2012).

Pero no todo han sido bandas sonoras de películas en este autor. También ha trabajado componiendo para multitud de documentales, entre los que podemos destacar: “Man on wire” (James Marsh), realizado en 2008 sobre la hazaña del funambulista francés Philippe Petit, quien ilegalmente se arriesgó a cruzar por un cable tendido entre las dos míticas y desaparecidas torres gemelas del World Trade Center de Nueva York en 1974. En ella se recopilaron algunas obras del autor, decisión que fue tomada por el propio protagonista.

Lejos de encasillarse, también ha puesto música para las nuevas corrientes que van surgiendo, así compone alguna banda sonora para videojuegos, como el japonés “Enemy Zero” (1996), con el que terminaremos el repaso de nuestro autor.

Espero que haya sido de vuestro agrado.

Un saludo.

miércoles, 10 de abril de 2013

Philippe Rombi (Compositor)


Philippe Rombi

Pau (Francia), 1968.

Realmente, el descubrimiento de este compositor ha sido una gran alegría para mi persona y mis oídos. Hoy os traigo una nueva joya de nuestro vecino país.
Aunque a pocos os suene este nombre, no cabe duda que es un compositor que viene pisando con gran fuerza y del que muy pronto lo veremos en el lugar que le corresponde. Algo que en su país de origen ya hace algún tiempo que han empezado a reconocer.
Con una carrera compositiva muy vinculada a la obra del director francés François Ozon, este artista, con buen criterio, decidió dedicarse a la composición de bandas sonoras tras escuchar obras como: “La guerra de las galaxias” o “Encuentros en la tercera fase” del maestro John Williams.
Así, Philippe Rombi comenzará a componer bandas sonoras a principios de la década de los 90 para los cortos de la directora Isabelle Broué. Siendo su primer trabajo en el cortometraje de la directora francesa: “Chocolat amer” (1993).
Pero no es hasta 1999 cuando entra en contacto con Ozon y compone el que será el primero de sus muchos trabajos juntos: “Amantes criminales”.
Para esta primera ocasión opta por una dramática y emotiva partitura, algo que podréis comprobar si escucháis este bello adagio.
Buen comienzo para el joven compositor, quien demuestra su valía en su ópera prima.

En su segunda banda sonora y segundo trabajo junto a Ozon: “Bajo la arena” (2000) no bajará el listón. Y con una nueva obra de hermoso lirismo, acompaña a este drama, en el que la veterana musa de Ozon, Charlotte Rampling, nos demuestra sus grandes dotes interpretativas.

En 2003 nos dejan la tercera película juntos: “Swimming Pool”. Para este thriller, Rombi, realiza una composición muy sutil en la que toda ella rezuma misterio. Gran obra del maestro, que se adapta como un guante al film y demuestra cuán versátil puede llegar a ser.

Pero lo mejor está por llegar, poco a poco Philippe va demostrando su talento y cuánto está dispuesto a dar. Y no solo eso, lejos de querer crear un estilo estanco con composiciones de corte dramático, se atreverá con todo, y lo que es mejor aún… salir victorioso.
Así, en este mismo año de 2003, compone para el director Yann Samuell y su negra comedia romántica “Quiéreme si te atreves”. En ella, un ecléctico Rombi combina diversos géneros, saltando del drama a la comedia y pasando por otros de corte romántico, como este hermoso: “Love teme”.

En 2005, compondrá para el bello relato antibelicista de Christian Carion, basado en hechos reales: “Feliz Navidad”.
Film Coproducido entre Francia, Alemania, Bélgica y Rumanía y que sería nominado a mejor película extranjera en los Oscar, Globos de Oro y BAFTA. Para él, Rombi compone una hermosa banda sonora de tonos navideños, en la que también recurrirá a ritmos del folklore para incidir sobre el protagonismo de algunos de los bandos que tomaron parte en este acontecimiento futbolístico organizado en el mismo campo de batalla durante la I Guerra Mundial. Durante la tregua pactada en el frente el día de Navidad de 1914. Hecho en el que tomarían parte los ejércitos rivales en la contienda: alemanes, franceses y escoceses.

En 2007 vuelve a trabajar con Ozon en el drama sobre la vida de la escritora británica Angel Deverell: “Angel”.
Film, que narra la vida de la joven prodigio, quien tras un meteórico ascenso, caería pronto en el olvido.
Para su acompañamiento, nuestro compositor apuesta por temas románticos con ligera tendencia dramática y de muy agradable audición, como casi todas las melodías de este compositor.

Otra estupenda banda sonora es la que acompañará, en 2008, al film: “Un hombre y su perro” (Francis Huster). En el cual, llama la atención el papel del desvalido jubilado encarnado por, el otrora duro, Jean-Paul Belmondo.
Para ella, nuestro autor nos vuelve a sorprender escribiendo un estupendo acompañamiento en el que destacan algunos solos de piano como el que os dejo.

Comentar, que en 2006 comenzaría una nueva y fructífera relación laboral con el actor cómico, ahora metido a director, Dany Boon. Relación que se haría patente en el film: “La casa de tus sueños”. Y que en 2008 los llevaría a obtener un gran éxito de taquilla con la comedia: “Bienvenidos al norte”. Film que obtendría muy buenos resultados tanto dentro como fuera de las fronteras francesas. Tanto es así, que en 2010 el italiano Luca Miniero realizaría el remake a la italiana con: “Bienvenidos al sur”.
Personalmente… no me pareció nada del otro mundo, comedía que parece intentar resarcir el concepto asignado a los foráneos de Calais, intentando desmitificar de forma jocosa los típicos-tópicos, pero que, no sólo no lo logra, sino que cae en todos ellos.
Si hay algo curioso en ella, es que en vez de tocarnos a los habitantes del sur, les tocó a los del norte.
En cuanto a la composición de nuestro autor, salva con serenidad el órdago lanzado por Boon, no cayendo en estridencias y dejando una banda sonora sencilla y equilibrada.

En 2009 compone para la controvertida comedia del niño volador de Ozon: “Ricky”. Para ella, nuestro autor consigue volvernos a deleitar con dulces melodías románticas en este Tobi a la francesa. Sorprendentemente, para este nuevo niño volador, el  padre, una vez más, vuelve a ser un español, en esta ocasión siendo el encargado de la interpretación el barcelonés Sergi López.

En 2010, otra vez a los mandos de Ozon, nos dejará la banda sonora de “Potiche, mujeres al poder”. Comedia ambientada en los años 70, con grandes, queridos  y veteranos actores de nuestro vecino país: Catherine Deneuve y Gérard Depardieu, aunque este último tras su última parida - se ha nacionalizado ruso -, debe haber perdido muchos puntos en su nación de origen.
Rombi, fiel al argumento del film, compone una melodía de sonidos que nos retrotraen a aquellas películas de la década en la que se separaron los Beatles,  murió Franco y se reinstauró la democracia en España, o en donde, también, nacieron filmes como “El padrino” y “La Guerra de las Galaxias”.

En 2011 compondrá su obra tributo, ya que es, un más que claro, homenaje al maestro John Williams -no olvidemos, que sus melodías fueron las culpables de que Rombi se dedicara a componer bandas sonoras-.
Así, en la que si no he perdido la cuenta, será la tercera adaptación de la obra de Louis Pergaud: “La guerra de los botones”. El director francés que se hizo popular por su opera prima “Los chicos del coro”, Christophe Barratier, nos deja el film homónimo de este relato infantil. En una película donde el entretenimiento de los críos será mucho menos melódico que en aquel que lo llevó al éxito.

Finalizaremos en 2012 con la que posiblemente sea la obra maestra del director talismán de Rombi, François Ozon. Y en la que nuestro autor, no solo no se queda atrás, sino que logra brillar, si no más… sí a la misma altura que el director. Me refiero a la película: “En la casa”.
Film que narra las complejas relaciones entre un profesor de literatura y su alumno más aventajado. Y en la que una simple redacción escolar, desencadenará una serie de acontecimientos que cambiará la vida de los protagonistas. 
Bien hilvanada por el director, solo echo en falta algo de calidez por parte de los protagonistas, que, sin hacerlo mal, quedan algo fríos y distantes. Pero de lo que adolecen los personajes de Ozon, la melodía de Rombi rebosa. Nuestro autor crea una sinfonía de gran fuerza que rescata del letargo en el que sumerge el director a los personajes de sus películas; haciendo que disfrutemos de la historia hasta en los momentos más apáticos de ella que, afortunadamente, son pocos.

Lamentándolo mucho, es todo por el momento. Si no me equivoco -espero que no-, más pronto que tarde tendré que ampliar este artículo con alguna nueva banda sonora, y espero... ya con su debido reconocimiento internacional, algo que echo en falta en este extraordinario autor.

Espero que haya sido de vuestro agrado.

Un saludo.