jueves, 13 de junio de 2013

Mychael Danna (Compositor)

Mychael Danna

Winnipeg, Manitoba (Canadá), 1958.

De nuevo nos encontramos con un compositor ecléctico y versátil. Este canadiense se caracteriza por su facilidad en el uso de melodías y estilos tan dispares como son los ritmos de la música tradicional: celta, india, inuit,… No limitándose sólo en sus composiciones al  folklore, sino que también lo hará con otros géneros, de esta manera se atreve tanto con obras sinfónicas, minimalistas e incluso electrónicas.

Autor que comienza su periplo como compositor de bandas sonoras en 1978, escribiendo el score de la cinta canadiense “Metal Messiah” de Tibor Takács. Consiguiéndose labrar una gran reputación desde entonces hasta nuestros días, tiempo en el que ha aprovechado para componer para un nutrido grupo de directores internacionales tanto en cine como en televisión.
Lógicamente, como buen compositor que se precie, tiene su director estrella, en el caso de Danna es el armenio Atom Egoyan, para el que ha compuesto casi toda su filmografía.

Con él, nos volvemos a encontrar una brillante trayectoria con una triste materialización en reconocimientos. Aunque, al menos,  sí podemos decir que lo ha logrado dentro de sus fronteras, en donde ha obtenido 5 premios de la academia canadiense (Genie) -de 14 nominaciones- y un Gemini (premios TV). A estos hay que sumarles los recientes Oscar y Globo de Oro de 2012 por “La vida de Pi” (Ang Lee). Mientras tanto, se había tenido que conformar tan sólo con algunas nominaciones a diferentes premios como el Grammy, BAFTA, World Soundtrack Award o Emmy, entre otros.

Una curiosidad que presenta este autor es, que en 1996 inicia una fraternal relación laboral con su hermano pequeño, el también compositor, Jeff Danna; coescribiendo el álbum de música celta: “A Celtic Tale: The Legend of Deirdre”. Unión que se hará extensible en el año 1999 a sus trabajos para el cine, componiendo la melodía del film estadounidense “Los elegidos” (Troy Duffy) y estableciéndose de esta manera una familiar relación que se extenderá a lo largo del tiempo con otros trabajos para varios filmes más.

Antes de comenzar a tratar la obra de nuestro autor, quiero hacer un inciso para comentar algo.
Como ya he dicho anteriormente, Danna suele hacer uso de distintos ritmos del folclore tradicional, especialmente del oriental y más concretamente del indio. Esta atracción por las melodías de la India le viene de largo, ya que, es en sus años de estudiante de música en la Universidad de Toronto cuando arrancará su especial interés por ella. Interés que abarca todo el amplio rango de la música de este país: popular, clásico o filmi. A tanto llega su pasión por el folclore de este país, que en su acercamiento lo llevará a conocer a la que se convertiría en su esposa, la  canadiense de origen indio Aparna Danna.
Todo ello, facilitará que, tanto directores indios como canadienses de ascendencia india, se hayan puesto en contacto con él para solicitarle la realización de las bandas sonoras de sus películas, como veremos a continuación.
Llega a ser tan notoria la inclinación que sienta Danna por este tipo de melodías, que lo llevará a no limitar su uso en filmes de una temática específica, usándolos incluso en películas cuyo argumento no precisan de este tipo de ambientes. Cintas, en las que aprovecha estas melodías para crear exóticas atmósferas de turbulenta sensualidad.

Pues sin más dilación, comencemos a tratar la obra de este genio de la composición.

Aunque como he comentado, su inicio en esto de las bandas sonoras fue temprano, recién entrado en la veintena, allá por 1978. No es hasta finales de los 80 cuando comienza a dedicarse seriamente a esto de la composición cinematográfica.

Así en 1987 realiza la melodía para el primer film de Atom Egoyan “La vida en vídeo”, con la que obtendría su primera nominación al Genie.

En 1994 compone la banda sonora del aclamado film de Egoyan “Exótica”. Película que lograría varios premios en reconocidos festivales como Cannes, Valladolid o Toronto. Y composición con la que Danna se alzaría con su primer Genie.
Como podemos observar, se trata de una melodía de ritmos orientales, con la que logra dar el grado de exotismo que requería el título del film, a la vez que plasmaba con ella el sórdido ambiente en el que se desenvuelven los protagonistas.

En 1996 compone la bella banda sonora del visual y colorista film “Kamasutra, una historia de amor”, de la directora india Mira Nair. 
En este film sobre intrigas y romances palaciegos en la India del siglo XVI, Danna utiliza la música originaria de este país con el objetivo de acentuar la sensualidad de las escenas. Aunque en esta ocasión no sea necesario, ya que todo en ella es sensualidad… los bailes, las miradas, los gestos y la voluptuosa belleza de las protagonistas. Aun así, él redunda con su composición, llevándonos al éxtasis en un film donde todo es sugerente, a la vez que se peca de un excesivo recato.

En 1997, tenemos un nuevo trabajo para el director armenio: “El dulce porvenir” (Atom Egoyan). Impactante drama, sobre la demanda interpuesta por un pertinaz abogado (Iam Holm), tras el accidente del autobús escolar de un pequeño pueblo de Canadá, en el que fallecen todos los niños que transportaba.
En cuanto a la banda sonora, destacar el memorable tema de corte renacentista realizado por Danna: “The Sweet Hereafter”. Bella obra que gira en torno a este tema principal y que le valdría de nuevo el Genie a nuestro compositor.

2001 nos deja con una de las composiciones más vibrantes de nuestro autor. Gracias al nuevo trabajo para la directora india Mira Nair, quien realiza un original despliegue de luminosidad y color. Sólo que en esta ocasión, trasladándonos a la india de finales del siglo XX,  dejándonos esta soberbia comedia sobre conflictos generacionales.
En ella, la directora nos deleita con una mágica película llena de momentos musicales al más puro estilo bollywoodense, algunos de ellos, con temas populares indios, y otros, con melodías originales de nuestro compositor, como el alegre y vital: “Baraat” -posiblemente, la melodía más popular de nuestro autor-.

En 2002, en el que será su siguiente trabajo con Egoyan, compone la banda sonora de “Ararat”. Drama en el que el director muestra como perduran en el Canadá actual las viejas heridas causadas por el genocidio armenio (1915-1923), a través de dos familias, una armenia y otra turca.
Para acompañar la cinta, Danna vuelve a tirar de melodías tradicionales, sólo que en esta ocasión empleará el folclore armenio, con el que consigue dar al film un ambiente nostálgico.

Continuando con sus dotes como compositor de melodías étnicas, en las que se atreve con culturas de lo más diversas, tenemos en 2003 el heterogéneo romance del film canadiense “Perdidos en la nieve” (Charles Martin Smith). 
Danna, siendo fiel al entrono ártico y a la joven inuit que forma la pareja protagonista, compone una melodía de corte tribal de los aborígenes americanos, con el que logra enmarcar a la película en su ambiente natural a la vez que consigue cargar de emotividad las escenas.

2005 nos traerá una de las obras más bellas de nuestro autor, en este caso para la directora indocanadiense Deepa Mehta y su película “Agua”. Film que forma parte de la tetralogía de los elementos: Fuego, Tierra, Agua y Cielo.
Drama en el que se nos narra la crueldad a la que se verá expuesta una niña de 8 años, obligada a seguir las tradiciones cuando tras su matrimonio con un anciano moribundo se vea obligada a pasar el resto de su vida consagrada a la memoria del fallecido.
Decir, que la película se desarrolla en los últimos días de la India colonial, por lo que, en esta banda sonora en la que el artista indio A.R. Rahman se ocupa de las canciones, Danna hará lo que pocos como él saben hacer, fusionar sonidos étnicos. En esta ocasión, con melodías tan dispares como son las del Indostán y los tonos celtas británicos. Por ella, volvería a obtener el Genie de la academia canadiense.

En 2006 interviene en la fantástica banda sonora del estupendo e irreverente film indie: “Pequeña Miss Sunshine” (Jonathan Dayton y Valerie Faris).
Tengo que comentar, que en su mayor parte se trata de arreglos sobre temas originales de la banda DeVotchKa. Y que, para lo que realmente se contrata a nuestro compositor es para ayudar a la banda a realizar los arreglos de antiguos temas y las nuevas composiciones para el film. Donde DeVotchKa, no sólo aportarán sus melodías, sino que, además, interpretarán sus propios temas.
De esta forma, una de las melodías más populares de la película “The winner is”, se trata en realidad de una adaptación del tema “How It Ends” del homónimo álbum de la banda.
Es por este motivo, que la composición no pudiera optar al Oscar a mejor banda sonora, teniéndose que conformar con la nominación al Grammy.

Del mismo año, es la película “Natividad” (Catherine Hardwicke, 2006), en el que se nos narra el pasaje bíblico sobre la vida de María en Nazaret y su posterior viaje a Belén para dar a luz.
Danna consigue crear una bella partitura con la que logra dar un cariz histórico, místico y épico gracias al uso de composiciones de tono medieval, empleando para ello voces, e instrumentos de la época. Y todo ello, enmarcado en un entorno sinfónico convencional.

En 2009 tenemos la agradable y romántica banda sonora compuesta junto a Rob Simonsen para “(5oo) días juntos” (Marc Webb).
Y del mismo año, es la partitura coescrita junto a su hermano Jeff, para el siempre complejo y excéntrico Terry Gilliam.
Es cierto, que al ex Monty Python hay que entenderlo, sus películas tienden en exceso a la psicodelia, lo que suele hacer algo incomprensible sus argumentos, hecho que compensa con una elevada carga de lirismo y visualidad. Y “El Imaginario del Doctor Parnassus” es un claro ejemplo de ello.
Por tanto, reconozco, que hay que ser muy valiente para ir al cine a ver una película de este director tras una apreciación como esta, pero he de reconocer, que soy un incondicional seguidor de su estrambótica obra.
Bien, pues nuestros hermanos logran realizar una melodía de gran belleza, con la que  acompañan notablemente a esta difícil cinta. Para ello, combinan melodías que van desde lo opresivo a lo mágico, dando continuos giros con los que logran una gran efectividad.

Nos vamos al año 2011, pero lo haremos abandonando el cine y yéndonos a la pequeña pantalla, en la que, una vez más, los hermanos Danna componen juntos. En esta ocasión para la serie de televisión: “Camelot”.
Si podíamos esperarnos una melodía de aires célticos, género al que los Danna parecen tenerle un especial apego, en esta ocasión se alejan de ellos para componer una banda sonora de aires místico-épicos en los que combinan coros gregorianos, voces blancas y potentes temas sinfónicos, logrando crear una atmósfera muy adecuada y un memorable tema de inicio.

Y nos despediremos con su mayor logro hasta el momento, melodía que, aunque posiblemente no sea su mejor composición, no deja de ser una gran partitura. Su laureada “La vida de Pi” (Ang Lee, 2012). Con ella logrará el Oscar y el Globo de Oro a mejor banda sonora, además de la nominación al Oscar a mejor canción junto a Bombay Jayashri por la emotiva canción de cuna: “Pi’s Lullaby”.
Parece ser, que Ang Lee tiene algo de director talismán a la hora de conseguir grandes premios, y más concretamente el del Oscar a bandas sonoras. Ya le ocurrió a Tan Dun en el año 2000 con “Tigre y dragón”, convirtiéndose en el primer compositor chino en lograr la preciada estatuilla. E  igualmente, le ocurre ahora a Mychael Danna, quien, con una larga trayectoria como compositor de bandas sonoras nunca había logrado la nominación al Oscar ni al Globo de Oro, y de una tacada, consigue alzarse con ambos, más otra nominación al Oscar (canción) y al BAFTA.
Bien, pues comentemos algo sobre la banda sonora. Aunque su tema central es de una gran belleza, la composición gira en exceso en torno a él, por lo que puede llegar a resultar algo reiterativa a la hora de escucharla en un reproductor de música. Pero que una vez la oimos incorporada en el film, puedo dar fe de ello, que no lo es. Ya que en la película cumple sobradamente su objetivo, dejándonos un grato sabor de boca.
Lo que sí podemos destacar es que es una partitura de gran delicadeza, rayana en lo místico y que la preponderancia de melodías indias le da un toque muy relajante, muy al gusto de los seguidores de la música “Chill out”, algo que podemos apreciar en el esplendido tema: “Tsimtsum”.

Como hemos visto, Mychael Danna, puede jactarse de ser uno de los compositores más versátiles vistos hasta el momento, capaz de tocar con maestría palos tan dispares como la música tradicional de lugares tan distantes como Armenia, la India, o los tribales de las regiones árticas (Inuit) o de la Europa Occidental (Celta). E igualmente, hacerlo moviéndose en el tiempo, yendo desde el medievo a la música electrónica, algo que está al alcance de muy pocos compositores.

Pues… es todo por hoy, así que sin más me despido, esperando que haya sido de vuestro agrado.


Un saludo.

miércoles, 5 de junio de 2013

Fernando Velázquez (Compositor)

Fernando Velázquez

Getxo, Vizcaya (España), 1976

Si anteriormente veíamos a algunos de nuestros consagrados compositores cinematográficos como el veterano Antón García Abril y los Oscarizados Alberto Iglesias y Javier Navarrete, hoy nos toca dar paso a uno de los jóvenes talentos de nuestro país, Fernando Velázquez.

Este guechotarra virtuoso del violonchelo, compositor de obras de teatro y piezas clásicas, se introduce en la composición de bandas sonoras de manera temprana. Ya en 1996 realiza su primer trabajo para el corto de su paisano Koldo Serra: “Háchame!”, con quien también debutaría en la composición larga diez años más tarde en “Bosque de sombras” (2006). Y quien a su vez, lo pondrá en contacto con el culpable de que su música logre romper las barreras de nuestras fronteras, la otra joven promesa, el director cinematográfico Juan Antonio Bayona. Algo que desde este humilde espacio no podemos dejar pasar por alto, por lo que le damos las gracias al Sr. Koldo Serra por la parte de culpa que tiene en el despegue de este fantástico compositor.

Como ya he comentado anteriormente, nuestro novel maestro inicia su andadura por el séptimo arte con algunos trabajos para cortos cinematográficos, con los que se va labrando una reputación antes de dar el salto a los largometrajes.
Actualmente, con casi 30 cortos a sus espaldas, nos deja entre ellos algunas de sus mejores composiciones, como esta que os traigo para la obra del -también-vizcaíno Oskar Santos “El soñador” (2004). Para ella, Velázquez realiza una delicada y emotiva composición de gran fuerza.

Pasemos ahora a la pantalla grande. Ya sabemos, que realiza su debut en el film de nuestro estimado Koldo Serra, “Bosque de sombras”, en 2006. En esta coproducción entre Reino Unido, Francia y España, que contó con un reparto nacional e internacional de gran altura.  Destacan los papeles masculinos de Gary Oldman y Lluís Homar, y los femeninos de Aitana Sánchez-Gijón y Virginie Ledoyen. Para él nuestro autor compondrá un bello tema principal de tonos melancólicos, que encaja a la perfección con este thriller de entorno rural.
Buena composición, que hacía augurar un futuro prometedor en años venideros.

Pero nuestro joven autor quiere dejar las cosas claras desde un principio, así el 20 de mayo de 2007 se estrena en el Festival de Cannes la opera prima de Juan Antonio Bayona: “El Orfanato”. Film de terror que recibirá más de 10 minutos de ovación tras su proyección.
Obra maestra sin paliativos. Terror sutil con el que llegas disfrutar hasta de los momentos en los que no te atreves a mirar. Estético, dramático y sobrecogedor, pero sobre todo, bello y emotivo film.
Y ¡cómo no!… parte de su belleza se debe a él. Velázquez, en su segundo trabajo se hace adulto, dejándonos estupefactos, aterrorizados y conmovidos, así que dejemos que sea el propio autor el que nos explique lo que pretendía generar con su composición:

No fue otra que nutrir la trama y putear a su par. En ningún caso se pretende una sobreactuación ni estar por encima de la película. Sencillamente se trata de estar a la altura de las imágenes. Al tratarse de un historia de terror psicológico, donde se intercalan momentos de suspense con otros esencialmente melodramáticos, el abanico de posibilidades musicales es francamente amplio combinando partes muy efectistas y violentas con otras enteramente melodramáticas y románticas que me han permitido hacer música al estilo del cine clásico.” (Fernando Velázquez)

…Y ciertamente que lo consigue. La pena es, que no le llegara a reportar ningún merecido gran galardón, teniéndose que conformar sólo con nominaciones a premios de prestigio internacional y nacional, como los World Soundtrack Awards, International Film Music Critics Association Awards, Premio del Cine Europeo  o al Goya y alzándose sólo con premios menores.

Pero como todo gran personaje esconde su particular leyenda negra, en el caso de nuestro autor, la de haber sido el coautor musical junto a Guille Milkyway del pestiño monumental… y creo que me quedo corto de “Gominolas”, afortunadamente, fugaz serie televisiva de 2007. Pero partamos una lanza en favor de él, que como bien dice:

la composición para películas tiene ese componente de disfraz. No eres plenamente tú puesto que tienes que entrar en la idea de alguien que te pone delante un guión, una historia, pero siempre dejas algo de ti a través de la música”. (Fernando Velázquez)

En este caso, había poco que hacer y poco que dejar.

De hecho, logra resarcirse en las otras dos películas para las que trabaja ese mismo año de 2007:
Savage Grace” (Tom Kalin) Coproducción España-USA-Francia, en la que basándose en hechos reales, el director filma una melodramática y turbulenta historia sobre la inestable existencia de Barbara Daly Baekeland, popular personaje de la jet set norteamericana de los años 60.
Para todos aquellos que como a mí este tipo de temas les traigan al pairo, decirles, que al menos Velázquez deja una estupenda banda sonora ambiental en la que combina sabiamente tonos sinfónicos y jazzísticos.
La otra, es la mexicana “La zona” (Rodrigo Plá). Film en el que veremos a una sobria Maribel Verdú intentar imponer un poco de cordura a unos asustados vecinos de un exclusivo barrio residencial, quienes tras un trágico acontecimiento ven perturbada su idílica existencia. Drama social en forma de thriller para el que nuestro autor compone una partitura dramática con la que potenciar el estado de falsa y frágil seguridad a la que se ven expuestos los personajes.

Nos vamos hasta 2009, año en que veremos dos nuevas bandas sonoras de nuestro autor y algo antagónicas.
Por un lado tenemos el score de la paródica “Spanish Movie” (Javier Ruiz Caldera, 2009). Aunque por el film al que acompaña pensáramos que la deberíamos haberlo metido dentro de la lista negra de nuestro autor, nada más lejos de la realidad. Ya que, al igual que el film copia el formato de humor absurdo de las parodias norteamericanas. Aquel que con una serie de gags sobre escenas de conocidas películas españolas intentan sacar alguna que otra sonrisa fácil al sufrido –aunque voluntario- espectador. Él, aplicará la misma idea -sólo que con mejor resultado- a su melodía, parodiando entre otros al mismísimo Antón García Abril y su dabadaísmo, al gran Alberto Iglesias, incluso llegando a realizar una auto-parodia, temas con los que nos deja una simpática composición y… cuanto menos… curiosa.
La segunda se trata del documental “Garbo, el espía” (Edmon Roch, 2009), crónica que versa sobre el  agente doble Juan Pujol García. Espía de nacionalidad española que tuvo un destacado papel en La Segunda Guerra Mundial. Conocido por la inteligencia británica con el alias de “Garbo” y “Arabel” por la alemana, y uno de los responsables de que la inteligencia alemana pensara que el desembarco de Normandía se realizaría en el Paso de Calais.
Velázquez, realiza un más que sobresaliente trabajo, en el que combina dispares melodías que dan lugar a una obra de gran consistencia. En él se irán sucediendo temas dramáticos, burlescos, así como jazzísticos, incluso ritmos caribeños que nos dejan una banda sonora de deliciosa audición.

En 2010, con un Fernando Velázquez lanzado, compone un buen ramillete de grandes bandas sonoras:

El mal ajeno” de nuevo a las órdenes del vizcaíno Oskar Santos, firma la banda sonora de “El sexto sentido” a la española. Sin llegar a la genialidad de sus grandes obras, no se queda muy atrás y crea una delicada obra sinfónica.

Con el lastre de “Alatriste” (Agustín Díaz Yanes, 2006) -película que no consiguió dar todo lo que se esperaba de ella, al menos no todo lo que se esperaba por su asignación económica-, llega a nuestras pantallas “Lope” (Andrucha Waddington), que sin contar con el presupuesto de la anterior -22 millones de la primera por 9 de la segunda- no se diferencian mucho en su resultado final. E igual camino recorren sus respectivos compositores, sólo que ellos salen mejor parados. Así, tanto Roque Baños -del que ya hablaremos en otro momento- como Fernando Velázquez logran firmar dos grandes obras.
Pero como es el momento de Velázquez, digamos que en su caso vuelve a estar brillante, dejándonos una obra muy emotiva y de gran belleza.

Continuando en este productivo 2006, una vez más –y no será la última, como veremos a continuación- compone para una cinta de terror: “Los ojos de Julia” (Guillem Morales). Cinta en la que curiosamente repiten papeles protagonistas dos viejos conocidos: Belén Rueda (El Orfanato) y Lluis Homar (Bosque de sombras). Lejos de los cánones de las composiciones de terror, nuestro joven autor realizará una hermosa melodía de tonos románticos.

Y para finalizar con este 2010, la nueva cinta de terror: “La trampa del mal” (John Erick Dowdle). Película norteamericana en la que Velázquez saca su lado más ecléctico para dejarnos una sinfonía que nos recuerda a ratos a Goldsmith, otros a Williams y mucho, mucho… al gran Bernard Herrmann.

En 2012, tras algunos trabajos menores como la española “Cinco metros cuadrados” (Max Lemcke, 2011)  y la holandesa “Babycall” (Pål Sletaune, 2011), nos deja con otra de sus mejores composiciones: “Lo imposible”. Y una vez más lo hace a las órdenes de Juan Antonio Bayona, quien tras cinco años de espera, nos vuelve a sorprender con este intenso drama basado en hechos reales.
Si el film nos hace llorar a moco tendido, su banda sonora nos inflamará el corazón, llevando el dramatismo de sus escenas a límites muy peligrosos para todo aquel que no quiera perder la compostura en una sala de cine. Para ello Velázquez se transforma, y lo hace adoptando la piel de uno de los más grandes en su etapa más sublime, Don Ennio Morricone. Así, su obra se hace poesía, Fernando Velázquez se encumbra, y ya… nada volverá a ser lo mismo.

El año en el que nos encontramos no está siendo nada malo para él, así, ha compuesto la aceptable banda sonora del film apocalíptico de los hermanos Pastor (Alex y David) “Los últimos días”. Película en la que el joven Quim Gutiérrez y el actor que parece ser imprescindible en las últimas producciones nacionales, el veterano José Coronado, las pasarán canutas en su agorafobica odisea.

Pero donde vuelve a demostrar su gran capacidad compositiva es nuevamente en el film de terror “Mamá”, cinta canadiense del director argentino Andrés Muschietti. En la que Velázquez vuelve a componer una obra  que sabe dar el lugar adecuado a los momentos de terror, así como en los dramáticos e incluso en otros que requerirán de melodías más complejas para las escenas en las que se humaniza al monstruo, como aquellas en la que se nos muestra el amor que se profesan ella y sus desvalidas criaturas; momentos en los que optará por generar el tan recurrente ambiente gótico.

Terminaré mencionando su último estreno: “Zipi y Zape y el club de la canica”. Una vez más a las órdenes de Óskar Santos, nuestro compositor realiza un nuevo y logrado trabajo con el que acompañar a estos personajes que saltan del papel al celuloide y hacerlo en carne y hueso. Film de aventuras infantiles de la que Velázquez sabe sacar buen provecho para dejarnos con una banda sonora de gran intensidad y belleza y un tema principal bastante interesante.

Y para despedirme, una película que pinta bastante bien, ya que el género al que acompaña suelen dar mucha importancia a su acompañamiento musical y seguro que Fernando no nos defrauda. Se trata de la película británica de fantasía: “El secreto del cofre de Midas” (Jonathan Newman), aún pendiente de fecha de estreno.

Pues es todo de momento, aunque, con un autor tan prometedor tendré dejar el hilo abierto a la espera de nuevos temas que añadir.

Espero que haya sido de vuestro agrado.


Un saludo.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Clint Mansell (Compositor)

Clint Mansell

Clinton Darryl Mansell, Coventry (Reino Unido), 1963.

Pocos autores han logrado con tan poco hacer tanto. Y lo que Mansell logra en su segunda banda sonora sólo está al alcance de unos cuantos elegidos, como veremos algo más adelante.

Los inicios de Mansell estuvieron ligados a la música comercial como líder y guitarrista de la banda de rock alternativo “Pop Will Eat Itself”.
En 1998, tras la disolución de la banda, le debemos agradecer a su amigo, el director norteamericano Darren Aranofsky –uno de los directores que mejor ha sabido retratar las miserias humanas en los últimos tiempos-, ser el responsable de atraerlo hacia el séptimo arte,  cuando en ese mismo año de 1998 le propone realizar la banda sonora de su primer largo: “Pi, fe en el caos".
Trabajo que, aunque pasó algo desapercibido para el gran público, no fue así en los círculos de música electrónica, ambiente en el que conseguiría muchos adeptos.
Lo cierto y verdad es, que nuestro autor consigue en este primer trabajo -primero de los muchos que realizará con Aranofsky- crear un entorno opresivo, muy acorde con el obsesivo y paranoide estado que va adquiriendo el protagonista del film antes de llegar a su retorcida escapatoria.
Película rodada en blanco y negro, con un presupuesto algo más que modesto, pero que le valió a Aranofsky para hacerse con el premio a mejor director del festival de cine independiente de Sundance.

No ocurrirá lo mismo con su segundo trabajo, de nuevo junto a Aranofsky. En esta ocasión, aunque ambos realizan un memorable trabajo, Mansell, consigue componer la que se ha convertido en toda una obra de culto.
Esto se hace posible gracias a un genial y sórdido film que gira en torno a la dura temática sobre la adicción a las drogas: “Réquiem por un sueño” (2000).
Desgarrador relato sobre el deterioro de unos jóvenes dedicados al trapicheo y consumo de drogas, y de... una madre que nos debería haber servido de referente, pero que, refugiada en la televisión, se le presenta la oportunidad de asistir a uno de sus idolatrados programas televisivos, hecho que, sin ser muy consciente de ello, le llevará a entrar en un círculo tan auto-destructivo como el de los jóvenes.
Aranofsky consigue hacer tal disección de sus personajes, que ningún espectador logrará permanecer impasible ante el deterioro de sus personajes y los acontecimientos a los que los va sometiendo. Si a ello le sumamos las fantásticas interpretaciones por parte de los actores protagonistas, tanto por el lado de los más  jóvenes: Jared Leto y Jennifer Connelly, como el de la veterana Ellen Burstyn -quien sería nominada por este papel al Oscar y al Globo de Oro a mejor actriz y a mejor actriz de reparto por el Círculo de Críticos de Nueva York-. Da como resultado esta gran pero dura, muy dura película, que sería galardonada con la Espiga de Oro en la Semici y considerada por la American Film Institute (AFI): como una de las Top 10 a Mejor película del año.
Pero vayamos con nuestro autor, ya que como comentábamos anteriormente, consigue escribir una obra de tal magnitud que lograría trascender al film para el que fue compuesto. Partitura que, en muy poco tiempo, consigue labrarse tal popularidad, que la lleva a transformarse en obra de culto.
Así, su tema “Lux Aeterna” logra convertirse en uno de los más recurrentes de los últimos años. Tanto, que nacen nuevas versiones, como la realizada por Simone Benyacar, Dan Nielsen y Veigar Margeirsson. Remezcla compuesta para acompañar el tráiler de “El Señor de los Anillos: las dos torres” en 2002. Para ella, se realizan algunos cambios como el empleo de una orquesta completa y coros. Ocurriendo algo que llevará a cierta confusión, ya que el tema sufre un cambio en su nominación, siendo renombrada a “Requiem for a Tower”. 
Otro gran problema que tiene es que,  al ser un arreglo sobre el tema original de Mansell, no obtiene la  autorización para su lanzamiento y venta.
Finalmente, en 2006, debido al éxito alcanzado y la presión ejercida por su cada vez más numeroso grupo de fans, consigue obtener los permisos para su publicación y se incluye en el  álbum de la Corner Stone Cues: “Requiem for a tower”, en el que junto a los arreglos y remezclas del “Lux Aeterna” de Mansell, se incorporan algunas nuevas melodías realizadas por los autores anteriormente citados, temas de un fuerte componente épico que sirven para dar un poco de contenido al álbum y acompañar a las versiones.
Lo cierto es, que ambas, remezclas y original, se convertirían en todo un fenómeno de masas, siendo empleadas en otras muchas ocasiones, tanto para nuevos tráileres: “Sunshine”, “El Código Da Vinci” o “Soy leyenda”,… así como para la promoción de la Ryder Cup de 2006, spots publicitarios, incluso apareciendo en videojuegos como el "Total Miner: Forge" o el  “Assassin's Creed”, entre otros.

Tras el fenómeno experimentado con su segunda banda sonora, todo hacía predecir que el camino como compositor de música de cine se le podría poner muy cuesta arriba, ya que había logrado colocar el listón bastante alto, lo que a la hora de conseguir, no solo superar, sino igualar la gesta, le exigiría realizar una obra de unas características excepcionales.
Aunque es cierto, que tanta presión también le dejaba el reconocimiento alcanzado, algo que le serviría para ir sin prisas, mientras se le abrían nuevas puertas que le permitieran poder seguir experimentando en esta bella disciplina, y, cómo no, tentar la suerte, por si le daba la oportunidad de realizar otro nuevo gran éxito.

Mansell, aprovecha este impasse, para realizar algunas composiciones en películas de diversos géneros, con las que irá adquiriendo confianza y experiencia. Es cierto, que aunque realiza algunos scores de nivel aceptable, no consigue con ninguna de ellas llegar a acercarse a los niveles de popularidad del “Lux Aeterna”.
Aun así, deja buena muestra de su capacidad compositiva en obras como: El film de terror “The Hole” (Nick Hamm, 2001), en la que mantiene su pulso con la música electrónica. La cinta de aventuras “Sahara” (Breck Eisner, 2005), en la que nos sorprende con un estilo más ortodoxo. O la trepidante banda sonora del thriller “Ases calientes” (Joe Carnahan, 2006) y su acústica composición.

Pero, es una vez más de la mano de Aranofsky con quien consigue componer su segunda gran obra, en esta ocasión con el film: “La fuente de la vida” (2006).
Si el director nos dejaba con los ánimos por los suelos pero con la sensación de haber visto una gran película en “Réquiem por un sueño”. En esta, trasciende hasta el plano metafísico para perderse en un pretencioso film de amor intemporal, donde suple la calidad argumental con la desbordante visualidad de sus imágenes y el gran trabajo de nuestro autor.
Mansell, compone para ella una obra minimalista de gran belleza, en la que nuestro autor, aprovecha para profundizar en la desesperanza del protagonista, sumido en una carrera intemporal en pos de la poción que salve a su amada.
Banda sonora que le valdría la nominación al Globo de Oro y al Chicago Film Critics.

2008 será el momento de un pequeño cambio de registro, ya que en este año compone para la cinta romántica “Definitivamente, quizás” (Adam Brooks, 2008). Sencilla y fresca composición de tonos pastel para esta sensiblera comedia.

Un año más tarde nos deja con una fantástica y efectiva composición. Si el film consigue dejarnos un grato e inquietante recuerdo, gran parte de la culpa la tiene su banda sonora, la cual logra incidir en todos los aspectos destacables de la película: “Moon” (Duncan Jones, 2009). Thirller psicológico de ciencia ficción, que se desarrolla en el aséptico ambiente de una plataforma lunar.
Con un sobrio tratamiento por parte del director, quien sutilmente nos va descubriendo los detalles del anunciado desenlace. Mansell hace lo propio y redunda en el buen hacer del director, creando una atmósfera en la que, tal como le ocurre a nuestro solitario protagonista, transportar al espectador desde un estado de angustiosa intranquilidad al de redención.

2010 será un buen año, ya que en él nos brinda con dos estupendas bandas sonoras. Por un lado la minimalista obra del drama romántico “Sólo una noche” (Massy Tadjedin), una suave composición de tonos melancólicos son los elegidos por nuestro autor para acompañar a este film de amor, engaños y celos.
En contraposición tenemos la nueva obra de Aranofsky, “Cisne negro”. Aunque la composición gire en torno a la obra de Tchaikovski “El lago de los cisnes”, Mansell consigue crear una atmósfera perturbadora en torno a la frágil personalidad del papel protagonista, personaje interpretado por una estupenda Natalie Portman. Quien lograría el Oscar, Globo de Oro, BAFTA e  Independent Spirit Awards a mejor actriz por su gran interpretación.
Aranofsky vuelve a hacer lo que mejor sabe hacer, destriparnos la mente de personajes complejos, de tal forma, que se nos hace difícil discernir entre realidad y ficción. Y Mansell hace lo que solicita su director, aupar hasta donde ni las mejores interpretaciones llegan, componiendo una potente obra llena de matices, tomando como partida la gran obra de Tchaikovski, la cual siempre es un gusto escuchar, aunque sólo sean algunos retazos de ella.

En 2012 realiza una incursión en el nuevo campo abierto por los videojuegos y compone la banda sonora para la saga Mass Effect, concretamente para la "Mass Effect 3". Juego de rol futurista de gráficos sorprendentes, donde nos deja un emotivo y melancólico tema principal en el que vuelve a hacer uso de la música electrónica.

Finalizaremos con un estreno reciente “Stoker” (2013) primera película en los Estados Unidos del director coreano Park Chan-wook. Autor de la célebre y violenta “Trilogía de la venganza”. Quien parece no haber dejado a nadie indiferente en esta primera incursión en el cine USA, aunque a aquellos que ya conocíamos algo de su obra no nos sorprenderá tanto.
Mansell,  alterna de nuevo melodías electrónicas y sinfónicas para crear una atmósfera de misterioso desasosiego, todo ello sin dejar atrás su componente más lírico.

Y de momento es todo, aunque pronto tendremos dos nuevos estrenos en los que interviene nuestro compositor “Filth” (Jon S. Baird, 2013) y la nueva obra de Aranofsky, en la que, en esta ocasión, tratará sobre el famoso personaje bíblico: “Noé” (2014).

Espero que haya sido de vuestro agrado.


Un saludo.



miércoles, 22 de mayo de 2013

James Newton Howard (Compositor)


James Newton Howard

1951, Los Ángeles (Estados Unidos).

Hoy hablaremos de otro de los grandes y consagrados maestros de la composición para obras del séptimo arte de los últimos treinta años.
Sus inicios estuvieron ligados a la música comercial, tocando en bandas de de diversos estilos como el pop y el rock, llegando a ser, durante la década de los 70 y principios de los 80, teclista del mismísimo Elton John. No siendo hasta la segunda mitad de los 80 cuando comienza su relación con el cine. El film agraciado para tan magno evento recaería sobre la ligera comedia norteamericana “Head Office” (Ken Finkleman, 1985).
Es a partir de ese momento cuando se centra en esta disciplina, con la que ha llegado a acumular algo más de 140 composiciones entre cine y televisión.

James Newton Howard es un autor que ha destacado por sus bandas sonoras para filmes románticos, y aunque suene bastante antagónico, los de aventuras épicas. Presentando en esta última variedad, cierto paralelismo con la obra de otro grande de los últimos tiempos, el alemán Hans Zimmer, con quien incluso ha llegado a colaborar en un par de ocasiones. Ya que ambos, realizarían la composición de las dos primeras entregas del director británico Christopher Nolan, para la saga del superhéroe nocturno: Batman.
Ello no quiere decir que sólo haya realizado bandas sonoras para filmes de temática antes mencionada, sino que compone melodías para otros géneros con los que también ha cosechado un merecido reconocimiento. Y sobre todo, por su vínculo con el director indio M. Night Shyamalan, con quien mantiene una prolífica relación iniciada en 1999 con “El sexto sentido”, para, desde ese momento, firmar todas las bandas sonoras hasta la fecha.

Aunque se trata de un autor con una gran reputación y varias nominaciones a premios de gran prestigio a sus espaldas, es poseedor de pocos galardones. Tan solo un Grammy compartido con Hans Zimmer por “El Caballero Oscuro” en 2008.

Como ocurre en casi todos los compositores vistos hasta el momento, nuestro autor ha ido experimentando un cambio en su estilo compositivo desde sus inicios hasta la actualidad, girando desde las melodías electrónicas de sus comienzos, hacia otras más sinfónicas y elaboradas en la actualidad.

Una vez hecha esta pequeña introducción, pasaremos a ver lo más destacado de la obra de este autor. Lamento decir una vez más –como ya ha ocurrido con otros compositores tratados anteriormente- que siendo la obra de este autor tan extensa y notoria, me centraré en aquellas más relevantes o curiosas, para no hacer demasiado extenso el hilo. Para todo aquel que tenga interés en conocer más sobre su obra, dejaré un enlace al final de este, donde podrá escuchar alguna otra melodía no vista aquí.

Aunque como hemos comentado anteriormente iniciaría su carrera como compositor de bandas sonoras a mediados de los 80, nosotros, nos iremos hasta la década de los 90. Y el film elegido para empezar la andadura será, la cinta de ficción y suspense: “Línea mortal” (Joel Schumacher, 1990). Donde, aparte de la banda sonora, si hay algo más que destacar, es el reparto. Compuesto por un nutrido ramillete de entonces jóvenes prometedores del cartel norteamericano: Kiefer Sutherland, Julia Roberts, Kevin Bacon,….
En cuanto a la obra de nuestro autor. No sé quién se sirvió de quien, pero la banda sonora presenta cierta similitud con la fantástica obra de Danny Elfman del mismo año: “Eduardo Manostijeras”. No en la Melodía en sí, que es bastante diferente, sino en los recursos usados para ella. Lo cierto es, que mientras Howard era la primera vez que utilizaba esta fórmula compositiva, Elfman, era ya todo un maestro en generar este tipo de atmosferas mágico-tétricas, potenciadas por el uso de sus recurrentes voces corales; sello indiscutible y necesario en los filmes de Tim Burton.
Si a esto le añadimos que, unas de las cualidades más destacadas de James Newton Howard sea la facilidad a la hora de realizar trabajos rápidos, siendo uno de los autores más solicitados a la hora de realizar bandas sonoras de última hora. Todo parece indicar, que fuera Howard quien se valiera de la genialidad de Elfman, sin que esto haga desmerecer la gran composición realizada por nuestro autor de hoy.
Aunque,  realmente fuera otra película la que le trajo el deseado reconocimiento, lo que no estoy seguro es… si realmente sería el deseado: “Pretty Woman” (Garry Marshall, 1990). Ya que, además de que su música pasa casi desapercibida en el film, en favor de las canciones que la acompañaban, y más concretamente el tema de Roy Orbison "Oh, Pretty Woman". Esta banda sonora, estuvo a un tris de encasillarlo como autor de películas románticas. Obteniendo el colofón un año más tarde, con la nominación al Oscar a mejor banda sonora original por “El príncipe de las mareas” (Barbra Streisand, 1991).

Pero al igual que otros compositores, logró zafarse de esta pesada carga a tiempo. -No es que considere que sus composiciones románticas sean malas, sino que pienso, que un excesivo encasillamiento nos hubiera privado de apreciar otros trabajos realizados para diferentes géneros cinematográficos-.
Así, en 1993, nos deja la gran partitura que acompaña a la dramática experiencia vivida por el equipo de la selección uruguaya de rugby en los Andes, en: “¡Viven!” (Frank Marshall).

Tras esta, nos iremos a 1995, momento en el que compondrá dos obras muy diferentes. La primera, con el estilo propio de los filmes de aventuras épicas, para la que fuera la superproducción más cara hasta ese momento: “Waterworld” (Kevin Reynolds).
Ni mejor ni peor que otras grandes superproducciones de sociedades pos-apocalípticas, la crítica norteamericana le dio por ella y tiró por tierra la producción de la Universal.
Película donde, con un sonido de aventuras clásico, nuestro compositor nos recuerda a grandes genios como Goldsmith. Y en la que podemos destacar temas tan emotivos como este bello “Swimming”.
El segundo, muy lejos de lo que hemos visto hasta ahora, nos sorprende con esta hermosa y singular obra sinfónica de corte barroco, muy acorde con el film de época al que acompaña “Restauración” (Michael Hoffmann).

En otra de sus nominaciones al Oscar -a mejor banda sonora comedia o musical-, tenemos la melodía de la comedia romántica “La boda de mi mejor amigo” (P.J. Hogan, 1997). Newton Howard vuelve a componer para el género que lo popularizó, creando una partitura sutil y sensiblera muy al gusto de los patrones hollywoodienses.

Lejos de la anterior, aunque se trate de una nueva película romántica, nos deja la banda sonora con la que optaría al Satellite: “Mientras nieva sobre los cedros” (Scott Hicks, 1999). En esta ocasión, el autor se libra de los tonos pastel para crear una potente y dramática obra lírica. Partitura, en la que un solitario chelo, nos sumerge en un emotivo estado de aflicción del que nos sacan las entradas de percusión y las voces corales.
Pero este año nos trae algo más que agradecer, ya que en 1999 se produce la primera colaboración con el director indio M. Night Shyamalan, estableciendo un vínculo que se prolongará hasta nuestros días.
El film en cuestión es la exitosa cinta de terror: “El sexto sentido”. Con un trabajo que, no siendo la mejor composición de Howard para Shyamalan, cumple de sobra con el cometido asignado.

En el año 2000 iniciará una nueva relación laboral, sólo que en esta ocasión es con una de las empresas más importantes del mundo del cine, la Disney. La cual, en un primer momento, dio lugar a tres trabajos en tres años consecutivos. Aunque se traten de tres películas menores de animación de la factoría.
En la primera, Howard deja un memorable trabajo en: “Dinosaurio” (Eric Leighton y Ralph Zondag, 2000).
El segundo, un año después con “Atlantis, el imperio perdido” (Gary Trousdale y Kirk Wise, 2001). Película de aventuras fantásticas, nuestro autor realiza una bella partitura de corte místico-épico.
Y el tercer año (2002): “El planeta del tesoro” (John Musker y Ron Clements). Con una bella y potente banda sonora, para esta versión futurista de la obra de Robert Louis Stevenson: "La isla del tesoro".

También en 2002 compondría para la nueva película de Shyamalan: “Señales”. Nueva creación en la que combina temas de suspense con otros más emotivos como este: “Hand of Fate Part 2”.

En 2003, y continuando con su buena racha, nos dejará otra gran melodía, la que acompañará al eterno infante Peter Pan, en “Peter Pan. La gran aventura” (P.J. Hogan).
Deliciosa banda sonora, en la que se mezclan temas mágicos, románticos y épicos de gran belleza.

Así llegamos al año 2004, año en el que compone la que para mí es su obra más lograda y posiblemente también la del director al que acompaña, M. Night Shyamalan: “El bosque”.
Si el director logra dejarnos pegados al asiento durante toda la proyección con este estético drama de terror y su sorprendente final. Nuestro autor nos embelesa con su melodía, realizando un magnífico trabajo con el que logra enfatizar tanto en lo idílico como en lo tenebroso.
Lástima que su trabajo no se viera recompensado y se tuviera que conformar, tan sólo, con la nominación al Oscar.

En 2006 vuelven a repetir, sólo que con desigual resultado. Mientras el director divaga en una historia insulsa y algo ñoña. El compositor vuelve a brillar, sólo que en esta ocasión, no con la misma fuerza. Aun así nos deja con una obra de gran calidad para este cuento mágico de ninfas: “La joven del agua”.

2008 será el turno para el drama bélico “Resistencia” (Edward Zwick). Film en el que el duro del momento, Daniel Craig (“Skyfall”), se verá convertido en un guerrillero judío que lucha por salvar a sus correligionarios de las garras del nacismo.
Howard compone una hermosa partitura dramática que optará al Oscar y Globo de Oro a mejor banda sonora.

Pasamos a 2010, donde nos encontramos con un M. Night Shyamalan mucho más comercial intentando recuperar el prestigio perdido tras sus recientes fracasos. En esta ocasión, con una cinta fantástica sobre guerreros mágicos: “Airbender, el último guerrero”.
Pero nada más lejos de la realidad. Aunque la película cuenta con una buena dosis de efectos especiales y una fotografía brillante, el film no da para mucho, y él mismo, se acaba cavando su propia tumba. Lamentablemente, se verá arrastrado con ella nuestro autor, quien, una vez más, sí consigue dejar un trabajo de gran calidad, componiendo una partitura épica muy solvente.

En 2012, con un James Newton Howard en la cresta de la ola, compone para dos películas de previsible éxito comercial. Por un lado, la entretenida versión de una Blancanieves que nos muestra su lado más guerrero: “Blancanieves y la leyenda del cazador” (Rupert Sanders). Revoltijo de películas del género fantástico, una mezcla entre “Willow” y “El señor de los anillos”, para la que nuestro compositor realiza una épica banda sonora con un tema principal muy destacable.
Por otro lado, tenemos -una vez finalizada la saga "Crepúsculo"- la nueva serie destinada al público juvenil: “Los juegos del hambre” (Gary Ross). Donde Newton Howard sustituye a última hora a Danny Elfman quien por problemas de agenda no podía hacerse cargo de la composición. Nada de esto importa mucho, ya que Howard vuelve a estar muy acertado, en esta ocasión, optando por temas de corte dramático en favor de otros más épicos… todo un acierto.

Si en 2012 sustituía a Danny Elfman para componer la saga comenzada ese año ("Los juegos del hambre"), saga en la que volvería a trabajar en 2013, en 2014 y lo hará en 2015 en: "Los juegos del hambre: Sinsajo. Parte 2" y también realizaba la melodía de otra de esas curiosas adaptaciones sobre cuentos populares en la que se embarcó cuando escribía la partitura para la particular Blancanieves. En 2014 lo combinaba todo y dejaba para la nueva versión de La bella durmiente: "Maléfica" (Robert Stromberg, 2014) una banda sonora de corte elfmanesco, en los que el autor genera con gran solvencia los ambientes góticos que tanto gustan al compositor de Tim Burton.

Espero que haya sido de vuestro agrado.

Un saludo.

miércoles, 15 de mayo de 2013

David Arnold (Compositor)


David Arnold

Bedfordshire (Reino Unido), 1962.

Hoy veremos a otro gran compositor británico de bandas sonoras, de los muchos se mantienen en activo y de los pocos que han conseguido algo muy difícil en su país de origen, ser uno de esos autores que han logrado el reconocimiento popular tanto dentro como fuera de esta difícil especialidad.
Fan declarado de las películas del agente secreto menos secreto del Reino Unido, James Bond. Quien decidió rendir  un merecido homenaje a las grandes melodías que acompañaron a tan insigne espía del imperio británico en 1997, con el álbum: “Shaken and Stirred: The David Arnold James Bond Project”. Aceptable trabajo en el que combina versiones de antiguos temas con nuevas composiciones creadas por él. Y para el que además, logró implicar a numerosos artistas contemporáneos de prestigio como Iggy Pop, Chrissie Hynde (The Pretenders) o la islandesa Björk, -aunque el tema interpretado por esta última: “You Only Live Twice”, no acabaría incluido en el álbum-.
Llegando entusiasmar de tal manera al propio John Barry, que lo llevaría a ponerse en contacto personalmente con a los productores de 007: Barbara Broccoli y Michael Wilson, y solicitarles que dejaran componer a Arnold la banda sonora del siguiente film del  agente del MI6. Petición que no recibiría un no por respuesta. Ya que se vería respaldado, en gran parte, por la obra que ya atesoraba como compositor de bandas sonoras, algo que podremos apreciar a continuación.

David Arnold se caracteriza por ser un autor muy versátil que combina sus trabajos en cine con los de televisión. Trabajos para la pantalla pequeña con los que también ha alcanzado una gran popularidad tanto dentro como fuera de su país. Ejemplo de ello lo tenemos con la aclamada banda sonora de la estupenda serie detectivesca “Sherlock” (2010- actualidad), banda sonora que coescribiría junto a Michael Price, y por la que obtendrían el British Academy Television Award (BATA), además de las nominaciones al Emmy en 2010 y 2011.
Con un tema de inicio inmejorable, no se quedarán atrás con el resto del acompañamiento. Consiguiendo, con todos ellos, una atmósfera muy adecuada para esta sorprendente adaptación de las obras de Sir Arthur Ignatius Conan Doyle y sus singulares protagonistas, el analítico detective Sherlock Holmes y su inseparable ayudante, el emocional Dr. Watson.
Con ellos, recorreremos las modernas calles de un Londres del siglo XXI, en pos de resolver los enigmas y trampas dejadas por un pérfido Moriarty.

Arnold, no contento con su faceta en cine y televisión también ha hecho algunos pinitos en composiciones para videojuegos, como el “GoldenEye 007” en 2010, compuesta junto a Kevin Kiner. 
Además de su merecido cargo como Director musical de los Juegos Olímpicos de 2012 y Paraolímpicos del mismo año. Puesto, que le permitió componer, entre otros, este hermoso tema con el que desfilarían los atletas de las diferentes naciones participantes en las respectivas ceremonias inaugurales: “Parade of the Athletes”.

Aunque con bastantes e importantes nominaciones en su haber, no es poseedor de muchos galardones. Así, cuenta con el Grammy de 1997 por la banda sonora de “Independence Day”, el World Soundtrack Awards en 2007 por la canción “You Know My Name” del film de la saga 007 “Casino Royale” y el BATA anteriormente mencionado por la teleserie “Sherlock”.

Una vez puestos en situación, comenzaremos a desarrollar su trabajo como compositor de bandas sonoras de películas.

Aunque su carrera como compositor de música para el cine comience en 1993 con el film “La ley de las drogas”, a las órdenes de su amigo el director Danny Cannon. No es hasta un año más tarde, cuando cosecharía su primer gran éxito con el film de aventuras interestelares: “Stargate, puerta a las estrellas”, dirigida por mi tocayo, el germano Roland Emmerich, en 1994. Trabajo que daría lugar a una fructífera y exitosa relación con el director en un par de colaboraciones más, como veremos a continuación.
El film en sí, aunque presenta un inicio interesante, va diluyéndose a medida que avanza el metraje. Ello no quitó que consiguiera un nutrido grupo de adeptos y fieles seguidores. Tanto es así, que en 1997 obtendrían su recompensa en forma de serie televisiva: “Stargate SG-1” con el mismísimo MacGyver (Richard Dean Anderson) en el papel protagonista y una longevidad interesante de una década, ya que se mantendría en pantalla hasta el año 2007. Y no solo eso, sino que además, tomando de partida la propia “Stargate SG-1”, daría lugar a algunas otras teleseries, como los spin-off: “Stargate Atlantis” (2002-2009) y “Stargate Universe” (2009-2011). O para los más pequeños, la serie de animación: “Stargate Infinity” (2002-2003). Todas ellas ambientadas en los mundos Stargate.
Bien es cierto, que David Arnold sólo tendría que ver con la película original, ya que para el resto serían otros compositores los que se encargarían de realizar los acompañamientos musicales. Destacando de entre todos ellos el malogrado Joel Goldsmith (1957-2012), hijo del gran compositor Jerry Goldsmith. Aunque, en un principio, la partitura de Arnold se mantendría en “Stargate SG-1” como tema de inicio – con arreglos de Goldsmith-, este iría desapareciendo a medida que la serie avanzaba y se bifurcaba.

Tres años más tarde (1996), de nuevo a las órdenes de Emmerich, nos deja con una apabullante composición que nos recuerda a las grandes obras del genio Williams.
Si el film al que acompaña: “Independence Day”, no es más que otro de los muchos panfletos pro EEUU destinado a vendernos la entrega y el valor de los héroes anónimos de ese gran imperio, quienes en un alarde patrio son capaces de entregar su vida en pos de la salvaguarda de su nación; en esta ocasión, contra una amenaza extraterrestre. Arnold, como he comentado anteriormente, se sale, realizando una gran obra sinfónica llena de matices.

Y por fin llega el gran día. Recordemos que, gracias a la intervención del propio Barry, quien se encargaría personalmente de alabar las virtudes compositivas de nuestro autor ante los productores de la saga del insigne agente especial 007 en 1997. Este, conseguiría el puesto de compositor de la siguiente película Bond: “El mañana nunca muere” (Roger Spottiswoode, 1997). Y no sólo eso, sino que se convierte en el nuevo compositor oficial de la saga. Siendo, junto a su mentor, Barry, los únicos que han compuesto en más de una ocasión para ella, ya que Arnold lo haría de manera ininterrumpida hasta “Quantum of Solace” en 2008. No pudiendo hacerse cargo de la composición de “Skyfall” en 2012, ya que estaba inmerso en otro gran proyecto, el de Director musical de las Olimpiadas y Paraolimpiadas de Londres de 2012, lo que le obligaría a rechazar el encargo, siendo sustituido por un gran Thomas Newman, quien realizaría un meritorio y nada desdeñable trabajo.
Continuemos con el primer encargo de Arnold para Bond, composición con la que consigue lo que sólo Barry había logrado anteriormente, el reconocimiento de su trabajo tanto por parte de público y como de crítica.
Para ello, Arnold lo que hará será mantenerse fiel a la línea marcada por sus antecesores –fundamentalmente Barry-, dando un ligero cambio de registro, al  añadir aires modernos con el empleo de elementos electrónicos.
Gran trabajo, que le granjearía el favor de los productores para continuar como compositor del agente británico en sus posteriores aventuras.

Un año más tarde (1998), en lo que es su tercera y última colaboración con Emmerich. Quien de nuevo realiza un film de desastres, género del que le va a resultar muy difícil escaparse. Sólo que en esta nueva ocasión es un reptil gigante el  encargado de provocar el temor de los sufridores ciudadanos norteamericanos. Y de nuevo tenemos a David Arnold, en esta ocasión, componiendo la melodía de: “Godzilla”.
Curiosa banda sonora de tonos épicos, en la que nuestro autor crea un batiburrillo de melodías, algunas de ellas, que nos recuerdan en demasía a las que acompañaron al agente secreto citado anteriormente y otras de corte fantástico, más en la línea del gran Williams.
Aun sin ser de sus mejores composiciones, cumple más que de sobra.

Si en 1999 continuaría en compañía de Bond con “El mundo nunca es suficiente” (Michael Apted), componiendo una nueva y aceptable partitura de ritmos trepidantes y mezcla de sonidos electrónicos y sinfónicos, en la que se mantendrá fiel a la estructura de su primer trabajo.
En 2001, lejos de lo que habíamos visto hasta ahora, compone la banda sonora para una nueva e irrelevante versión de Alejandro Dumas sobre el intrépido espadachín D’ Artagnan: “El mosquetero” (Peter Hyams). Hay que decir que, si el film no dio mucho de sí, no ocurre lo mismo con la obra de Arnold, quien consigue una magnífica partitura llena de energía y ritmos de aventuras de corte clásico.

Nos vamos a 2006 para encontrarnos con un nuevo James Bond, el encarnado por el británico Daniel Craig, quien relevará al irlandés Pierce Brosnan tras cuatro film como agente 007. La película elegida para ello será “Casino Royale” (Martin Campbell).
He de reconocer, que me agradó el cambio realizado en este film, donde nos reencontramos con un James Bond mucho más sobrio. Un 007 muy lejano a los estereotipos bufonescos de los Bond de Moore o Brosnan, mucho más real y menos feromónico que todos sus antecesores, aunque eso sí, algo más testosterónico, pero reitero, mucho más creíble. No sé, si era esto lo que se esperaban encontrar sus fieles seguidores, quienes seguramente echarían en falta algunos gadgets, actitudes chulescas y algún que otro detalle. Aun así, no obtendría una mala valoración tanto de sus fans como de los que no lo eran. Por lo que esta primera participación de Craig se vio recompensada con dos nuevos filmes: “Quantum of Solace” (Marc Forster, 2008) y “Skyfall” (Sam Mendes, 2012), esta última, en la que nos dejan caer que habrá alguna más. Aunque, como ya sabemos, “Skyfall”, no sería compuesta por David Arnold.
En cuanto al trabajo de Arnold, continua sin grandes cambios. Aunque, es cierto, que observamos como en los temas románticos retorna a los sonidos sinfónicos y se aleja un poco de los electrónicos, haciéndonos partícipes de un acercamiento, más claro aún, hacia sonidos más Barry. Algo que queda patente en este bello y romántico tema de “Casino Royale”: “City of lovers”.

Decíamos anteriormente, que 2010 sería un buen año, ya que en él compone la fantástica melodía de la serie “Sherlock”. Afortunadamente, la gran pantalla no se quedaría sin una buena dosis de nuestro compositor, y, entre otras, nos dejará la fantástica banda sonora de la tercera entrega de: “Las crónicas de Narnia: La travesía del viajero del alba” (Michael Apted). En  ella, sustituye a Harry Gregson-Williams, quien se había encargado de musicalizar las dos anteriores películas.
Arnold compondrá una bella melodía cargada de fuerza y magia, en la que nuestro autor mantiene la estructura y el tema principal del anterior compositor, dando, sin llegar a caer en conflicto con Gregson-Williams, el lugar adecuado a sus propias melodías.

Terminaremos con la comedia de 2011: “Paul” (Greg Mottola). En lo que parece ser una parodia del entrañable film de Spielberg “E.T. el extraterrestre”, sólo que con  dos frikis ingleses como encargados de ayudar a regresar a casa al alienígena y escapar de las garras de las autoridades norteamericanas. Arnold compone una, algo más que aceptable, composición, donde destaca un sorprendente tema final cargado de lirismo.

Y así me despido por hoy, esperando que haya sido de vuestro agrado.

Un saludo.